CRÍTICA DE TV

Retorno a Wisteria

Cuando nos abrieron la ventana indiscreta para fisgar en la vida de nuestras televisivas Mujeres desesperadas, la narradora de la historia nos proporcionó hasta la dirección de esas espléndidas casas donde lo cotidiano se transforma en apasionante. La dirección clave en este mundo suburbial de madres de familia arreboladas es Wisteria Lane. Los guionistas norteamericanos no sólo demuestran la buena construcción de sus historias, sino que tienen un fino arte para bautizar a personajes y lugares con palabras que iluminan y sitúan de inmediato a la audiencia. Birlemos la w y estaremos situados en la calle de las histéricas. Pero no es así de burda o directa la analogía. Para los legos en el inglés o en la botánica, contemos que la wisteria es una trepadora leñosa, con flor en racimos violáceos de agradable perfume y fruto extremadamente venenoso, que crece ardorosamente, penetrando por cualquier parte. Aquí la llamamos glicinea. Debemos reconocerle al creador del guión su perfecta elección de la metáfora para contarnos el árbol de la vida de estas mujeres que no permiten que maridos, niños y cotidianidades les marchiten sus emociones.

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Ahora, cada miércoles, las Mujeres desesperadas nos dejan entrar en su calle después de una vida errante por distintos días y horarios televisivos víctimas de la insensatez de la programación. Ni el encanto latino de Eva Longoria (Gabrielle), la popularidad de la chica superman Teri Hatcher (Susan) o el nivel actoral de Felicity Huffman (Lynette) fueron reclamo suficiente en su día para que TVE les diera el hogar estable en la parrilla que les correspondía. Vistosas trepadoras como la glicinea, las Mujeres desesperadas han sobrevivido, llenas de chispa y apasionantes conflictos personales, cautivando a una audiencia que los estudios de la ABC calculan en cerca de 120 millones de personas en todo el mundo, convirtiéndose en la comedia dramática para adultos de más éxito en la actualidad. No se regó bien desde el principio la planta en España y la gran audiencia se ha perdido una serie de nivel.