SONRIENTE. Lissavetzky, en la izada de bandera. / EFE
JAIME LISSAVETZKY Secretario de Estado para el Deporte

«Lograremos unas 20 medallas»

«Llevamos un buen año, pero no hay que ser autocomplaciente», advierte Lissavetzky

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Tras su debut en Atenas 2004, Jaime Lissavetzky disfruta en Pekín de sus segundos Juegos Olímpicos. Y lo de disfrutar es algo que debe tomarse al pie de la letra. Atleta en sus tiempos universitarios y apasionado de todos los deportes, Lissavetzky es un hombre feliz. Ninguna especialidad le es ajena y observa con una mezcla de orgullo paternal y curiosidad de forofo a los deportistas españoles, con quienes ayer compartió la ceremonia de izado de la bandera nacional en la Villa Olímpica. Al término del acto, sudando como un calderero bajo el bochorno gris y adhesivo de la capital china, atendió a este periódico.

-Aplausos, fotos de grupo, risas... Lo cierto es que se aprecia un ambiente magnífico en el equipo español.

-Pues sí, y es algo que quiero destacar. El ambiente es fenomenal. Ya se ha visto en este acto. Los que más se han divertido han sido ellos. Pero, bueno, tampoco es algo que me sorprenda. Les conozco bien. Cuando estás con ellos, lo primero que notas es su espíritu colectivo. Ya en Barajas, cuando les veías verse y abrazarse antes de emprender el viaje a China, te dabas cuenta de que, ante todo, son un equipo.

-A pesar de que unos son estrellas millonarias y otros auténticos desconocidos.

-Efectivamente. Mire, si hay una máxima en el deporte que me gusta es la que dice que nadie es más que nadie. Y si hay algún lugar donde eso se aprecia de verdad es en los Juegos. Qué quiere que le diga. A mí ver que un número 1 del mundo como Nadal o una estrella como Gasol pasean por la Villa Olímpica con total naturalidad, de igual a igual con sus compañeros menos conocidos de otros deportes, es algo que me gusta. Demuestran que, aparte de grandes deportistas, son personas muy normales. Y yo como español me enorgullezco de ello.

-Ya llevan unos días en Pekín. ¿Cuál ha sido su primera impresión de los Juegos a nivel organizativo?

-Los chinos se están volcando. A nivel de infraestructuras y de organización, la primera impresión es magnífica. La verdad es que han hecho un gran trabajo. Por otro lado, el trato personal es estupendo, exquisito. Son una gente amabilísima. El único problema es que, hoy por hoy, en este tipo de acontecimientos la seguridad se ha convertido en una auténtica obsesión y a veces la cosa se hace un poco latosa con tantos controles y tantas prohibiciones.

-No deja de hablarse de que el deporte español debe completar este año histórico con unos grandes Juegos y superando el número de medallas de Barcelona. ¿Qué opina?

-Es verdad que el año ha sido magnífico para el deporte español, pero sería un error caer en la autocomplacencia. Aquí estamos 105 países y todos queremos dar lo mejor. ¿El número de medallas? Vamos a ver, son datos del Consejo Superior de Deportes: en 2007 obtuvimos en campeonatos mundiales 22 medallas en especialidades olímpicas. Si hacemos una traslación de esos datos, las cuentas están ahí. Estaremos en torno a la veinte medallas.

La adaptación

-En Atenas era usted un debutante. En Pekín, por el contrario, el programa olímpico ha sido responsabilidad suya. ¿Se siente satisfecho del trabajo realizado durante estos cuatro años?

-La verdad es que sí. Hemos hecho un traje a medida para cada Federación. Todos los deportistas españoles con opciones de medalla han podido prepararse sin ningún problema y han podido competir en China, Corea o Hong Kong para adaptarse bien a las condiciones que tendrán ahora en los Juegos. Vamos, que no les ha faltado de nada. Se les ha dado un trato individualizado. Todas las facilidades. Ahora sólo falta que acompañe un poco la suerte.

-Una de sus ilusiones confesadas es que España consiga esta vez medallas en deportes de equipo.

-Sí. Es una ilusión y, a la vez, un convencimiento. Creo que nuestros equipos han aprendido a competir y eso se va a notar en estos Juegos. En Atenas, por ejemplo, no obtuvimos ninguna medalla en deportes colectivos y estoy convencido de que eso va a cambiar en Pekín. Yo tengo muchas esperanzas de lograr varias. Y no sólo lo digo por el baloncesto. Ahí están el hockey, el waterpolo, el ciclismo, que viene con el mejor equipo del mundo... Además, tengo el pálpito de que también en balonmano vamos a estar bien.

-¿A quiénes ve como grandes figuras de los Juegos?

-En primer lugar, hay que pensar en Michael Phelps. Y respecto al atletismo, que a mí es lo que más me tira, tengo muchas ganas de ver a Bolt y a Dairón Robles en la final de 110 vallas. Pero estoy seguro de que de los Juegos saldrá coronado algún gran campeón del que ninguno de nosotros hablamos.