LA CASAPUERTA

El patito feo

Cortadura es el patito feo de las playas de Cádiz. Por año que pasa, la arena y el paisaje se degradan paulatinamente y si no se actúa rápido está en alerta roja, por la dejadez de los unos y de los otros. No resiste más. Quien quiera comprobarlo que se dé una vueltecita por esa hermosa y salvaje playa con un ombligo dunar bellísimo, pero descuidado y sucio. Piedras de todos los tamaños por todas partes, y la orilla cubierta de molestos chinitos y restos de moluscos cortantes. Ante la degradación y la desidia, los usuarios de la playa dolidos por los dimes y diretes de quienes nos gobiernan ya están hartos de promesas, de incumplimientos y de pamplinas de la plaza Mina y sueltan la mojarra con toda razón, porque les duele lo suyo y pagan religiosamente sus impuestos para ver a Cádiz funcionar como Dios manda y no quieren saber nada de compadreos y cambalaches. Lo que quieren es ver las obras acabadas de una vez.

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Nuestros dirigentes, que son muchísimos, no lo ven así ni se esfuerzan en comprender y todas las obras realmente necesarias y urgentes se paralizan por vanos caprichos y partidismos sectoriales que perjudican seriamente a Cádiz y a los gaditanos. Por galgos o podencos, Cortadura lamentablemente languidece y es una víctima más del marujeo decimonónico de quienes nos dirigen, que son muchísimos, que anteponen sus intereses y su guión por encima de la ciudad que fueron elegidos. Es de pena y da tristeza ver el frente de murallas de la entrada de Cádiz. Es injusto y los gaditanos no se merecen que la ciudad que se explota como Cuna de la Libertad y libertadora de pueblos, tenga su entrada principal llena de pintadas, de porquerías y de vegetación aérea. Y todo: porque nuestros dirigentes del color que sean, no quieren ponerse de acuerdo. Mientras tanto: usuarios o no; contemplamos atónitos los tejemanejes políticos como un hipnotizador juego de pin-pon.