SERVICIO. Una operadora atiende una llamada telefónica. / LA VOZ
Economia

Telefónica cobrará a partir de julio por identificar las llamadas entrantes

La compañía busca obtener nuevos ingresos ante el frenazo del consumo

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Telefónica parece dispuesta a buscar nuevas fuentes de ingresos, aunque sean pequeñas, ante el frenazo que ha sufrido el consumo en general, si bien en el ámbito de las telecomunicaciones se ha apreciado bastante menos hasta ahora -de hecho, su presidente, César Alierta, prevé que las acciones de la compañía coticen dentro de tres años en unos 30 euros por título, un 61% más que ahora-. Según fuentes del mercado, la compañía cobrará a partir del 10 de julio próximo por su servicio de identificación de llamadas, es decir, por hacer que en sus aparatos fijos aparezca el número desde el que se trata de comunicar con el abonado correspondiente, lo que permite a éste decidir si la atiende o no según cuál sea su origen.

Este servicio, junto a la llamada en espera y otros similares fueron ofrecidos de forma gratuita por la operadora al empezar a instalar en 2001 sus teléfonos domo (que supusieron toda una innovación respecto a los clásicos al incluir una pequeña pantalla). En la actualidad, seis millones de sus clientes tienen este tipo de aparatos, si bien sólo un tercio de ellos no tienen contratado la línea ADSL de conexión a internet o una tarifa plana de voz, las dos modalidades que permitirán ahorrarse el nuevo sobrecoste de 50 céntimos más IVA (58) al mes. Se trata, a priori, de una cantidad mínima por abonado, pero que multiplicada por los dos millones que se prevé resulten afectados por la misma supondrá unos ingresos extra de 12 millones de euros por año.

En cumplimiento de la normativa vigente, Telefónica ya ha iniciado los avisos pertinentes a sus clientes (con, al menos, un mes de antelación a la entrada en vigor de la medida), donde justifica el citado recargo en que el sistema de identificación consume recursos técnicos.

Desde 1999

Telefónica inició el servicio de identificación de llamada en el contestador en 1999 con un precio de 1.000 pesetas de alta y 100 mensual, y en octubre de ese año comenzó a ofrecer también el servicio de identificación de llamada en el teléfono al cambiar su tradicional modelo forma, sin pantalla, por los domo, con pantalla y diseñados por Alberto Corazón.

Entonces este servicio de identificación de llamada tenía un precio de 200 pesetas al mes y se cobró hasta marzo de 2001, que comenzó a aparecer como «servicio bonificado» en las facturas de los clientes, informó Telefónica .

No obstante, desde la Federación de Consumidores en Acción (FACUA) se sostiene que detrás de dicha subida habría un alza encubierta del 3,6% en la cuota de abono mensual (ahora fijada en 16,21 euros), a sumar al incremento oficial del 2% que entró en vigor en enero. La operadora niega tal extremo y aduce que quien se quiera dar de baja en el citado servicio puede hacerlo llamando al 1004.

Por otro lado, la justicia ha corregido una resolución del Ministerio de Industria y reconocido así el derecho de un abonado de Telefónica a ser indemnizado porque le cambiaron el número sin su permiso, lo que «vulneró sus derechos como subasignario» del mismo. Según una sentencia hecha pública este viernes por la Audiencia Nacional, la operadora dio de baja por error a dicho cliente a finales de 2004 y tras tenerle dos meses sin línea le facilitaron un nuevo número porque el suyo ya se lo habían dado a otra persona. El afectado reclama una compensación de 972 euros que deberá dirimirse ahora en vía civil.