José Reixach regentaba el local «Top Show Girls» donde Fernando Villén fue tres veces
José Reixach regentaba el local «Top Show Girls» donde Fernando Villén fue tres veces - ROCÍO RUZ
CORRUPCIÓN

«Si un político viene a mi club de alterne, que pague con sus billetes»

Así funcionaba uno de los prostíbulos de Sevilla donde el exdirector de la Faffe pagó 2.591 euros con una tarjeta oficial

SevillaActualizado:

José Reixach tiene 69 años, una Harley-Davidson tuneada con el lema «Marqués del mejillón» y a sus espaldas dos viajes por la mítica ruta 66, recorriendo Estados Unidos de costa a costa. Pero si ocupa espacio en estas páginas es porque este empresario regentaba el club de alterne Top Show Girls en el polígono Pineda de Bellavista, Sevilla.

En este local de 700 metros cuadrados, que hoy alberga una conocida cadena de hamburguesería, Fernando Villén Rueda, exdirector gerente de la Faffe, pagó 2.591 euros con una tarjeta para gastos de representación de la extinta fundación de la Junta de Andalucía dedicada a la formación de parados. Una escapada nocturna que quien fuera secretario regional de Empleo del PSOE relacionó con su «actividad comercial» como captador de subvenciones.

Reixach, uno de los dueños de locales a los que la comisión de investigación del Parlamento quería citar, no guarda las anotaciones contables del 17 de mayo de 2005, cuando Villén realizó cinco pagos por un importe de 1.691 euros, a los que hay que sumar los cargos de otras dos noches de farra por 900 y 306 euros en este club al que la crisis bajó la persiana. «¿Cómo voy a tenerlos? Han pasado 17 años», replica a ABC. Tampoco le suena la cara del ex alto cargo, cuyo comportamiento censura.

«Si los políticos vienen para divertirse que paguen con sus billetes, que para eso ganan un sueldo. Con las necesidades que hay, porque estamos hablando de una fundación que forma a gente para trabajar, es un tema un poco gordo». Comprende que cualquiera se escandalice. «Que un político que yo he votado se gaste mi dinero es muy fuerte», declara quien llegó a regentar veinte locales en los «años de las vacas grandes».

«Nosotros lo único que vendemos es alcohol. Invitar a una señorita a una copa son 60 euros»

En 2005, cuando Villén y sus misteriosos acompañantes visitaron su club, contaba con 80 chicas (brasileñas, dominicanas, rumanas y españolas) y unos «camerinos» para intimar con el cliente. Pero no siempre se usaban. «Cuando ya está todo el mundo harto de copas y botellas de champán (una de Moët & Chandon se cobraba a 250 o 300 euros), los clientes dicen “oye, chicas, hacemos una salida” y se van a un hotel», explica. «Nosotros lo único que vendemos es alcohol; lo que pasa es que lo vendemos a un precio desorbitado, pero autorizado. Si invitas a una señorita a una copa son 60 euros. No podemos poner precio al cuerpo de una mujer». El sexo «se tiene que pagar en metálico y lo arreglarán ellas con el cliente» porque no tienen TPV para tarjeta, esgrime.

Se le pregunta qué pudo suceder aquella noche que el exdirector se gastó 1.671 euros en su local. «En cuanto invites a cuatro chicas y vayan tres personas, ya tenemos una cuenta importante». ¿Y es habitual dejarse 14.737 euros, como hizo Villén en el prostíbulo Don Angelo? «En una noche no es habitual, pero depende de cuántos fueron. En aquellos años se hacían construcciones en Sevilla y veías a gente con billetes de 500 euros en los bolsillos».

La noche «confunde»

En el juzgado que investiga sus pagos en cinco burdeles, el exdirectivo declaró que a veces se equivocaba de tarjeta. Reixach evoca una frase que popularizó el cubano Dinio, quien por cierto estuvo con la actriz porno María Lapiedra en el mismo local que pisó el político: «Siempre decía que la noche le confundía».

«Yo he visto a personas que han querido pagar con la Visa de su madre y tengo dicho a mis camareros que miren bien el carné», asegura este empresario que aboga por «regularizar» la prostitución en lugar de abolirla como propone la presidenta andaluza, Susana Díaz. «Eso ha existido siempre. Hasta los romanos tenían monedas para pagar a sus concubinas. Es hasta una necesidad. Hay personas que necesitan no sólo sexo. Hay mujeres que hacen más de psicólogas que de prostitutas», afirma.

No recuerda a Villén pero sí tiene grabado a fuego lo que pasó dos semanas después de su visita. Reixach fue detenido en una redada nacional contra los delitos de inducción a la prostitución y contra los derechos de los trabajadores. Diez años después, la Audiencia Provincial de Badajoz lo absolvió de todos los cargos, a él y a otros seis acusados.