José María Bellido conversa con Pedro García en un Pleno municipal de este año
José María Bellido conversa con Pedro García en un Pleno municipal de este año - Álvaro Carmona
Análisis

Las listas electorales de Córdoba: nunca antes hubo tantas mujeres en cabeza

La dispersión del voto en la derecha, pero sobre todo en la izquierda, puede dificultar la formación del gobierno local

CórdobaActualizado:

Quien crea que las cosas no cambian, solo tiene que mirar las fotos que acompañan a este reportaje. Son las de los cabezas de lista de los partidos que se presentan a las próximas municipales con posibilidades tangibles de obtener representación. Ni siquiera en las primeras elecciones municipales de la democracia, en 1979, hubo tal fragmentación de la oferta política si se tiene en cuenta que hubo partidos como Alianza Popular que decidieron retirarse por falta de apoyos. Y un elemento que cambiará sustancialmente las cosas: nunca antes en democracia hubo tantas mujeres liderando las listas. El año 2019 será el primero donde la mayor parte de partidos con opciones de sentarse en el Pleno estén encabezados por mujeres, lo que que ocurre en el PSOE (Isabel Ambrosio), Ganemos en Común (Teresa González), Ciudadanos (Isabel Albás) y Podemos (Cristina Pedrajas). Ahora la cuota son ellos: José María Bellido (PP), Pedro García (IU) y Rafael Saco (Vox), el único que no ha sido oficialmente designado por su organización.

Isabel Ambrosio
Isabel Ambrosio - ABC

La posibilidad de un Pleno de siete partidos —UCOR ha decidido no presentarse y Pacma o Acción por Córdoba no aparecen con posibilidades en los sondeos— es remota. Entre los equipos de campaña la duda es quién de todos ello no va a llegar al mínimo electoral exigible. La primera condición para obtener concejales en España es reunir el cinco por ciento de los votos emitidos. Y lo que dicen los sondeos es que uno o dos partidos pueden tener serios problemas para colocar un concejal en el Pleno. La dispersión en la derecha, pero sobre todo en la izquierda, puede tener efectos brutales. Literalmente, miles de votos que no van a contar en el reparto de los asientos del Pleno que son los que, a la postre, eligen al alcalde de Córdoba. Izquierda Unida ha roto el fuego en este sentido apelando al «voto útil» dada la presencia de tres candidaturas en el mismo sector del arco ideológico, en franca disputa con Ganemos en Común y Podemos, tras las fallidas negociaciones.

Isabel Albás
Isabel Albás- V. Merino

Otra de las conclusiones de la configuración de las listas ha sido la práctica renovación de las candidaturas tanto en sus primeros niveles como en el resto de puestos. De los aspirantes a la Alcaldía que concurrieron en 2015, solo repiten Isabel Ambrosio y Pedro García. José María Bellido iba en la candidatura del PP pero en el equipo de José Antonio Nieto, Rafael Blázquez ha quedado cuarto en las elecciones primarias de Ganemos e Isabel Albás ha asumido el rol de líder de la candidatura de Ciudadanos que ejerció José Luis Vilches. En 2015, Vox presentó a Antonio José Jiménez aunque las previsiones para el partido de Santiago Abascal son hoy muy distintas. Hace cuatro años, sacó poco más de quinientos votos. En las actuales predicciones, se le coloca con presencia suficiente en el Consistorio como para ser clave en las políticas de pactos. Porque algo parece claro: nadie va a tenner votos suficientes como para establecer una mayoría que le permita sentarse en solitario en los despachos del poder. Las negociaciones posteriores para conseguir quince votos, el límite de la mayoría absoluta del Pleno, van a ser tan relevantes como el resultado de las elecciones. Y la experiencia tiene pinta de ser un grado. De los siete partidos en liza, solo tres tienen cabezas de lista que saben cómo funciona la institución. Salvo Izquierda Unida, todos ellos han apostado por nombres nuevos para el resto de la lista que tienen un denominador común: su escasa experiencia en asuntos relacionados con la institución.

Teresa González
Teresa González- R. Serrano

La convocatoria de las generales apenas un mes antes de las municipales ha supuesto un corte en la planificación de las campañas. Los alcaldables han tenido que ceder la presencia pública, o al menos compartirla, a los aspirantes a conseguir un escaño en el Congreso o el Senado. Las semanas de mayo van a ser frenéticas con el PSOE e IU haciendo campaña desde el poder y, el resto, desde donde buenamente les escuche el electorado llamado a las urnas.