Fernández Díaz presenta el balance sobre delitos de odio y trata de seres humanos ocurridos en España en 2015
Fernández Díaz presenta el balance sobre delitos de odio y trata de seres humanos ocurridos en España en 2015 - EFE

Las fuerzas de seguridad detectaron 1.324 delitos de odio en 2015, un 13% más

Se produjeron 1.324 de estos hechos. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, ha manifestado la necesidad de sacar del «agujero negro» del anonimato a las víctimas

MadridActualizado:

Las fuerzas de seguridad detectaron el pasado año 1.324 delitos de odio, un 13 por ciento más que en 2014, según los datos facilitados hoy en rueda de prensa por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quien ha puesto de manifiesto la necesidad de sacar del «agujero negro» del anonimato a las víctimas.

El titular de Interior ha ofrecido un balance de estos delitos por segundo año consecutivo, en una rueda de prensa en la que también ha dado cuenta de los resultados policiales contra la trata de seres humanos tanto con fines de explotación sexual como laboral.

Sobre los delitos de odio, el ministro ha recordado las modificaciones legales y las iniciativas de su departamento para mejorar la lucha contra unas conductas que no pueden ser aceptadas en una sociedad democrática como la española.

Consciente de que «nos encontramos al principio del camino» en esta lucha y de que aún son muchos los delitos que no llegan a denunciarse ni a conocerse, Fernández Díaz cree no obstante que «vamos en la dirección correcta» para llegar a esa «tolerancia cero» a los delitos de odio.

De los 1.324 delitos de este tipo, la mayoría, 506 fueron casos de racismo y xenofobia, 308 por ideología, 224 dirigidos contra personas con discapacidad y 168 por orientación sexual, entre los más numerosos.

Tras ellos le siguen los 70 por creencias o prácticas religiosas, los 24 por discriminación sexual o de género, los 15 por aporofobia y los 9 por antisemitismo.

Fernández Díaz ha subrayado que este aumento se debe en cualquier caso a la incorporación este año de dos incidentes de delitos de odio, por ideología y por discriminación de género, y ha resaltado el descenso en un 67% de las conductas cometidas contra la orientación o identidad sexual de las personas.

Además, de ese total 240 casos fueron lesiones, 205 amenazas y 113 injurias, mientras que el resto se reparte entre daños, abuso sexual, vejaciones, trato degradante y actos racistas, entre otros.

Por sexo, el 60% de las víctimas son hombres y el resto mujeres, tal y como ha señalado el ministro, quien ha querido destacar también que una de cada diez víctimas es menor de edad.

Respecto a la trata de seres humanos, Fernández Díaz ha hecho un recorrido por las medidas puestas en marcha y ha cifrado en 3.007 las inspecciones administrativas realizadas en 2015 en el caso de la explotación sexual, con 13.879 personas detectadas en situación de riesgo, 215 atestados policiales y 42 organizaciones desarticuladas.

Según el balance, los clubes de alterne son los lugares con mayor número de personas en riesgo, en concreto el 74%.

El pasado año fueron detenidas por trata de seres humanos 152 personas a las que se suman las 319 arrestadas por explotación sexual. Su origen es fundamentalmente rumano, español y nigeriano en ambos casos.

Respecto a la explotación laboral, se realizaron 4.312 inspecciones administrativas, se detectaron 10.835 personas en situación de riesgo (el 28% en el sector agrícola), se levantaron 187 atestados y se desarticularon 15 grupos criminales dedicados a este delito.

Las Fuerzas de Seguridad detuvieron a casi 350 personas por trata y explotación laboral, según los datos de Interior que identifica el perfil de la víctima de explotación laboral como una mujer, de entre 28 a 32 años y de nacionalidad rumana, un perfil que prácticamente coincide con el de la persona explotada sexualmente, salvo en la edad que es de entre 23 y 27 años.

Fernández Díaz ha querido dejar claro que su departamento, que en la lucha contra la delincuencia no está en funciones, y las Fuerzas de Seguridad se encuentran especialmente «sensibilizados» con las víctimas de trata en todas sus modalidades, que permanecen «invisibles y ocultas» para gran parte de la sociedad.