Nueva tendencia gastronómica

El «boom» de la comida preparada a domicilio

La falta de tiempo, las pocas ganas de cocinar y la expansión de internet animan a cada vez más españoles a pedir el menú a través del ordenador o el móvil

La comida se prepara en cocinas y es de calidad, saludable e higiénica, como en cualquier restaurante físico
La comida se prepara en cocinas y es de calidad, saludable e higiénica, como en cualquier restaurante físico - MAYA BALANYA

Nueve de la noche. Acaba de llegar a casa del trabajo. Está cansado o cansada, pero tiene hambre y, aunque de buena gana se metería ya en la cama, no quiere acostarse sin cenar. Abre la nevera y al fondo atisba un yogur caducado y medio limón. Podría ir al establecimiento asiático que cierra más tarde, pero ya se ha puesto el pijama. Tiene pocas ganas de salir a comprar y menos de cocinar y ensuciar. Y su pareja tampoco está por la labor... Si se reconoce en esta situación probablemente sabrá cómo acaba esto. Si es previsor y tiene la despensa llena de latas, hará algún apaño, pero si ni siquiera tiene de eso, se acercará el móvil a la cara y preguntará en alto: ¿pizza o sushi? Si es usted un avezado usuario de comida online, ni siquiera llegará a vivir esta situación porque ya habrá hecho el pedido desde el metro o el autobús y llegarán al tiempo a casa.

La comida online y las aplicaciones para gestionar estos pedidos viven un momento sabroso: ya mueven más de 120 millones en España, según los datos de Aloha24, una «start up» española, dedicada a este negocio dentro de la restauración.

El sector está en auge y la prueba es la aparición constante de webs con servicios a domicilio cada vez más especializados. Ya no se trata solo de pedir una pizza por teléfono o del agregador de restaurantes con miles de opciones de comida rápida. Ahora podemos encontrar páginas que ofrecen solo locales gourmet y otras que directamente ofrecen al cliente organizarle el menú de toda la semana a base de platos caseros, al estilo «tupper de mamá».

En nuestro país, todavía la mayor parte del negocio de envíos de comida a domicilio está en manos de pizzerías, restaurantes chinos y otros locales especializados, que suman el 77% de las ventas. De éstos, sólo los operadores de pizza concentran el 38% del total, según datos de la empresa de investigación de mercados The NPD Group. Sin embargo, son los establecimientos que tradicionalmente no repartían a domicilio los que están experimentando un mayor crecimiento, con un incremento de las ventas del 29% en 2015, gracias a los agregadores de internet y del móvil. La variedad de la oferta permite a su vez que la popularidad de estas plataformas de servicio online vaya en aumento, con un incremento de las ventas del 26% el año pasado. «A nivel internacional estamos observando diferentes soluciones que acercan el fenómeno gastronómico al hogar. El restaurante no se conforma con que el cliente entre en su local sino que va a buscarlo allá donde esté con diferentes estrategias», comenta a ABC Javier Maestre, Senior Account Manager de The NPD Group.

El tipo de vida que llevamos actualmente tiene mucho que ver con el auge de la comida a domicilio online. «Hemos variado nuestra cotidianeidad. Antes siempre había alguien de la familia que se quedaba en casa y cocinaba y ahora todos trabajan fuera y en jornadas partidas. Tenemos menos tiempo y menos ganas de estar en la cocina», señala a ABC Xavier Medina, director de la cátedra Unesco de Alimentación, Cultura y Desarrollo de la UOC, quien apunta a un curioso fenómeno: «La cocina se está convirtiendo en una actividad de ocio. Nunca ha interesado tanto y se ha cocinado menos. Se ha perdido el hábito, que lleva más tiempo».

El comer lo que quieras cuando quieras y dónde quieras no es nuevo. Medina recuerda que, desde la segunda mitad del siglo XX, con la industrialización, tenemos acceso a cualquier tipo de alimento y en cualquier momento del año. En este mismo contexto, algunos se han rebelado y ha surgido una corriente contraria, el «slowfood», que nos lleva al producto local, de temporada. «La globalización también nos hace valorar lo próximo», asegura el investigador. En su opinión, no hay riesgo de que la sociedad española acabe pareciéndose a la norteamericana en cuanto a dieta: «Tendremos más aplicaciones y tipos de comida a precios asequibles, pero el slowfood se va a valorar cada vez más. La alta cocina continuará ofreciendo cosas muy especiales a grandes precios, y otros apostarán por seguir cocinado, aunque tengan poco tiempo», explica. «No comeremos dentro de 50 año como comemos hoy, pero sí dentro de nuestras pautas culturales, que evolucionarán con nosotros», concluye.

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