En el Amazonas grabando delfines de agua dulce
En el Amazonas grabando delfines de agua dulce - Wezddy del Toro

20.000 sonidos bajo el mar

Llega a Singapur el velero Flor de Pasión que recrea el primer viaje alrededor del mundo iniciado por Fernando de Magallanes hace casi 500 años. A bordo, científicos españoles que quieren completar el primer mapa mundial de la contaminación acústica en los océanos

SINGAPURActualizado:

Jacques Cousteau se refirió en su día a los mares como «el mundo silencioso». Nada más lejos de la realidad. Lo que para el hombre se revela como un entorno de calma y tranquilidad es, sin embargo, como una ciudad en plena hora punta para las especies que habitan las profundidades marinas. Y es, precisamente, el impacto que el ruido tiene en ellas lo que el equipo del científico Michel André, de la Universidad Politécnica de Cataluña, está analizando a bordo del velero Flor de Pasión en una expedición única que recrea la vuelta al mundo que inició el navegante hispano portugués Fernando de Magallanes hace casi 500 años.

Asia, saturada de ruido

Atracado en el Club de Yate de Singapur, el Flor de Pasión ha completado ya una tercera parte del viaje que emprendiera en abril de 2015 desde el Muelle de las Delicias de Sevilla. A este mismo puerto regresará el 10 de agosto de 2019, el mismo día en que la tripulación de Magallanes salió hace 500 años en la primera expedición alrededor del globo auspiciada por el Emperador Carlos V.

En estos tres años, han recorrido 51.000 kilómetros. Han observado el comportamiento de los cachalotes en la zona de las Islas Canarias y han disfrutado del nivel prácticemente cero de ruido entre la Polinesia francesa y Australia. Situación muy distinta es la que se están encontrado en los mares de Asia. «Estamos en una de las regiones con mayor tráfico marítimo pesado y los niveles de contaminación acústica son los más altos de todo el mundo. Especialmente, las aguas que rodean China y Filipinas están saturadas de ruido, que es una de las principales amenazas del ecosistema marino», asegura el biólogo e ingeniero hispano-francés Michel André, director del Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas de la Universidad Politécnica de Cataluña.

Cuando concluya el trayecto, habrán sido capaces de grabar más de 10.000 horas de sonidos bajo el mar. La tecnología que utilizan, a través de sensores que flotan a unos cien metros de la popa del barco, permite analizar en tiempo real los sonidos que, aunque algunos siendo inaudibles para el oído humano, amenazan el equilbrio del hábitat marino. Se pueden acceder a algunas muestras en http://omexpedition.listentothedeep.com

Medidas de prevención

Prospecciones petrolíferas, maniobras militares, transporte de mercancías, parques eólicos y grandes puertos están detrás de la contaminación acústica. «El ruido va a seguir incrementando en los próximos años. Sabemos que no podemos pedir una reducción de la actividad humana pero todos tenemos una responsabilidad en intentar limitar los niveles de ruido en nuestros mares y la tecnología, hoy día, así lo permite», explica Michel André. «Al contrario que otras fuentes de polución marina, como el plástico cuyas consecuencias negativas perduran en el tiempo, el efecto adverso del ruido desaparece en cuanto se apaga la fuente que lo produce».

El mapa acústico de los mares facilitará información específica sobre la biodiversidad marina en las zonas donde la industria pretende llevar a cabo operaciones, permitiéndoles adoptar medidas que disminuyan su impacto sobre los ecosistemas marinos.

Los cetáceos constituyen una de las especies más castigadas por el ruido. «Estamos contaminando sus canales de comunicación, impidiéndoles advertir de los peligros circundantes. Muchos, así, están muriendo por colisiones con barcos o migran a otras zonas, provocando un perjuicio en toda la cadena alimenticia».

Tras los pasos de Magallanes

Esta expedición científica, con sello español, sigue el curso de los primeros exploradores marinos que, tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, se adentraron en las aguas del entonces conocido como Mar del Sur.

El Flor de Pasión recrea, precisamente, la primera vuelta al mundo que lideró Fernando de Magallanes y que, concluyó, al cabo de cuatro años, su tripulación, capitaneada por Juan Sebastián Elcano, tras perder la vida el navegante portugués en la Batalla de Mactán en Filipinas.

El velero, de bandera suiza, fue un antiguo portaminas utilizado por la Armada alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy, se ha convertido en el abanderado de una iniciativa de la sociedad civil bajo el mecenazgo de la Fundación Pacifique, con el objetivo de ofrecer una plataforma educativa y científica para el estudio de nuestros mares.

Tras Singapur, navegará por todo el Sudeste asiático, el Océano Indico, y Africa, hasta llegar de nuevo a Sevilla en 2019. Por delante, aún, 27.000 leguas submarinas por escuchar.