Juan Manuel Pérez Dorao - ARTÍCULO

Cádiz no puede esperar (II) Juan Manuel Pérez Dorao

La semana pasada me dirigí a los ciudadanos de Cádiz, a través de este mismo medio, para expresar mi preocupación, como gaditano primero, pero también como concejal del Ayuntamiento de Cádiz.

JUAN MANUEL PÉREZ DORAO - Actualizado: Guardado en:

La semana pasada me dirigí a los ciudadanos de Cádiz, a través de este mismo medio, para expresar mi preocupación, como gaditano primero, pero también como concejal del Ayuntamiento de Cádiz, sobre la pérdida de 15 millones de euros solicitados para ayudar a los barrios más deprimidos de la ciudad, a través de los fondos EDUSI. Indignación, a la que se unía el apoyo total de mi partido y mi grupo municipal a cualquier acción o colaboración que el equipo de gobierno pudiera necesitar de nosotros para intentar recuperar dicha pérdida.

De acuerdo con ese espíritu, y como muestra de ese apoyo, acepté la propuesta del Ayuntamiento de desplazarme a Madrid, junto al resto de representantes de grupos municipales, para entrevistarnos con el responsable del Ministerio de Hacienda e intentar encontrar un final feliz a esta historia.

Nos recibieron muy amablemente y nos trataron con la máxima cordialidad, pero el mensaje que nos dieron fue el de la más cruda de las realidades: es altamente improbable que se modifique el resultado a partir de las alegaciones recibidas. Por una razón muy sencilla: el trabajo de evaluación de los proyectos ha sido realizado por un grupo de no menos de ocho técnicos altamente cualificados. Y es altamente improbable que los ocho hayan errado en la valoración.

Partiendo siempre de la más alta esperanza de que haya un veredicto favorable cuando se evalúen las alegaciones, creo que es mucho más importante que, en vez de mirar a los examinadores, como ya dije en mi escrito anterior, miremos al estudiante que se presentó al examen, que no es otro que el Ayuntamiento de Cádiz. Y reconozcamos, sobre todo por parte del equipo de gobierno, que las cosas no se han hecho bien.

Lo escribo no con un ánimo de crítica destructiva ni por atacar a ningún grupo de color político diferente al nuestro, sino con el simple planteamiento de que cabe la posibilidad de recuperar el examen suspenso. Por ejemplo las siguientes convocatorias de estos mismos fondos que, aunque con una cuantía global muy inferior, menos de la mitad, sigue siendo una buena oportunidad. Pero a este nuevo examen no podemos presentarnos con las mismas dinámicas. Porque volveremos a suspender. Y Cádiz, que ya no recibirá ayudas durante el año 2017, a menos que se acepten las alegaciones, perderá la opción de poder recibir alguno de estos apoyos económicos durante el 2018. Y, desde luego, aunque quede más de un año para eso, no estamos para esos lujos.

La solución, como ya señalé en mi escrito anterior, la tiene el Sr. Alcalde dentro del Ayuntamiento, utilizando de manera eficiente los recursos humanos y técnicos de que dispone, y no despreciando ninguno de esos magníficos recursos por razones partidistas o revanchistas. Recursos que seguimos pagando todos los gaditanos con un coste al que hay que sumar el del alto número de asesores de los que se ha rodeado su equipo de gobierno, que también pagamos todos los gaditanos, pero que parece que en este caso concreto no le han asesorado demasiado bien.

Sin menospreciar, naturalmente, las opiniones y las ideas de los múltiples grupos y sectores socioeconómicos con los que se han reunido en estos últimos días, me temo, señor Alcalde, que la solución a este problema no está en el consenso, sino en la eficacia. Aunque eso no cuadre con su manera de entender la política. Porque la principal obligación del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Cádiz es ser lo más eficaz posible y conseguir los mejores resultados para esta ciudad.

Para ello es imprescindible, y así lo exigimos como representantes del pueblo de Cádiz, que se modifiquen las dinámicas y se reparen los errores cometidos. Porque mientras sigamos haciendo las cosas mal, nos seguirá yendo mal. Es un planteamiento muy sencillo, que en el resto del mundo se entiende perfectamente, pero en Cádiz parece que no terminamos de asumir.

Y Cádiz, no puede esperar más. Ni un minuto más.

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