Motor - Reportajes

M6GT, el primer McLaren de calle de la historia

Este superdeportivo, del que solo se fabricaron 3 unidades, nació en 1969 como proyecto de la marca para empezar a fabricar coches de carretera

Siempre con la intención de evolucionar la mecánica de los motores de alta competición, McLaren es una de las marcas que más influencia ha tenido en el desarrollo de la tecnología automovilística. Por eso, sus modelos para el gran público están inspirados en los bólidos que desde hace décadas triunfan en los circuitos de la Fórmula 1. Fruto de esta colaboración entre los responsables de competición y de carretera de la marca han visto la luz legendarios superdeportivos como el McLaren F1 1993, el coche que erróneamente es considerado como la primera aportación al automovilismo civil del constructor de alta competición. De hecho, ese honor le corresponde a un casi tan desconocido como potente McLaren M6GT de 1969: una idea original del fundador de la marca, Bruce McLaren.

Una historia que como no podría ser de otra manera tratándose de un McLaren, comenzó en los circuitos. Corría el final de la década de los 60 y al igual que los Beatles en el panorama musical, McLaren dominaba en su terreno habiendo ganado en cinco de las seis rondas de las series Can-Am de 1967, una competición sin restricciones de grupo para los participantes. Es más, en 1969 los pilotos de McLaren fueron los primeros en observar la bandera a cuadros en las 11 carreras de la competición. Así, Bruce McLaren decidió empezar a competir en carreras de resistencia de Grupo 4 contra otros constructores como Ferrari y Porsche. Para ello, decidió que adaptaría a las especificaciones de la categoría el coche responsable de los éxitos obtenidos en la Can-Am: el versátil McLaren M6A.

Keith Holland, gerente de operaciones de patrimonio de McLaren, cuenta que: «El plan de Bruce era adaptar el cuerpo de un coupé al chasis del M6A para competir en las 24 Horas de Le Mans, una competición que ya había ganado en 1966 con Ford y en la que tenía muchas ganas de participar con McLaren». Sin embargo, un cambio de última hora en la reglamentación estableció que los participantes tenían que haber fabricado al menos 50 unidades del modelo con el que iban a competir. Sin tiempo para construir tal cantidad de vehículos antes de iniciarse la competición, el equipo de McLaren decidió cambiar de estrategia. En lugar de un coche homologado para competir, el nuevo M6GT podría convertirse en el deportivo de carretera más rápido del momento.

Al igual que su homólogo de competición, el exitoso M6A, el McLaren M6GT contaba con un chasis monocasco de aluminio, reforzado con mamparos de acero, y con un techo cubierto fabricado en una única pieza de resina de poliéster. Así, se consiguió un vehículo de tan solo 725 kg de peso y con una altura mínima: en su punto más alto alcanzaba los 99 centímetros. En cuanto al motor que propulsaba al M6GT se trata de un V8 de 5.7 litros de origen Chevrolet, con cuatro carburadores de doble cuerpo, que ofrecía una potencia de 370 CV. Una máquina que conseguía alcanzar una punta de velocidad de 290 km/h y aceleraba de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos.

Por desgracia la producción en serie del M6GT, del que estaba previsto construir 250 unidades, se quedó en el limbo tras la repentina muerte de Bruce McLaren en la prueba de velocidad de Goodwood de 1970. A pesar de que solo fueron fabricados tres McLaren M6GT –y la idea de producir coches de carretera fue abandonada por la compañía en detrimento de desarrollar vehículos de competición para la Can-Am y la Fórmula 1–, Holland explica que «el M6GT es el testimonio del futuro que Bruce quería para McLaren: un equipo de carreras a la par que un fabricante de superdoportivos de alto rendimiento inspirados en la tecnología de competición».

Un pionero tan desconocido como histórico y responsable del buen hacer de McLaren a la hora de fabricar coches de carretera. El primer McLaren de calle de la historia sin cuya existencia nunca hubieran llegado al mercado modelos tan carismáticos como el McLaren MP4-12C o el McLaren 570 GT. El sueño, incumplido, de un visionario: Bruce McLaren.

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