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Así se inventó el cinturón de seguridad

Los primeros cinturones se utilizaron en los aviones

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Los primeros cinturones de seguridad comenzaron a utilizarse en aeronaves en la década de 1930 y, tras años de polémica, su uso en automóviles es actualmente obligatorio en muchos países.

Desde los inicios del automóvil ya se podía ver algún que otro arnés de seguridad en la carrera París-Marsella de 1896. Más tarde, en 1903, el francés Gustave Désiré Liébau, patenta «un cabestrillo protector para uso en automóviles y otros». A finales de los años 40, el médico militar estadounidense, el coronel John Paul Stapp, no dudaba en probar él mismo los efectos de las desaceleraciones extremas catapultándose en vehículos sobre raíles a 200 km/h contra muros.

Precisamente el primer registro de utilización de cinturones de seguridad en un automóvil, data de fines de la década de los 40, cuando en 1948 el industrial Preston Tucker presentó el cinturón de seguridad como una opción para reducir las muertes en accidentes de tráfico.

En los años 50, se empiezan a ver los primeros cinturones de seguridad ventrales (o de 2 puntos) en los modelos de gama alta de los automóviles, especialmente los deportivos.

Esta innovación fue presentada en el único modelo que llegó a producir, el Tucker Torpedo.

En 1951, Roger W. Griswold y Hugh DeHaven patentan el cinturón de seguridad de 3 puntos con un cierre similar al que se usa todavía hoy en día en los aviones. Pero la idea de Tucker fue retomada en 1956 por Ford, una firma que presentó su propio cinturón de seguridad como opción de equipamiento, dentro del paquete de seguridad «SafeGuard». De todas formas, el mérito del primer cinturón de seguridad montado de serie como equipamiento estándar en vehículos de producción se le debe otrorgar a Volvo, que lo incorpor´o en su modelo Amazon de 1959.

Actualmente los cinturones de seguridad poseen tensores que aseguran el cuerpo en el momento del impacto mediante un resorte o un disparo (tensor pirotécnico). El cinturón se debe colocar lo más pegado posible, plano y sin nudos o dobleces.

Su utilización reduce en un 90% el riesgo de fallecimiento y de heridas graves en la cabeza en caso de colisión frontal. Además, reduce en un 75% el riesgo de heridas, fracturas y lesiones de otro tipo.

Reduce a la mitad el riesgo de muerte o heridas graves en caso de alcance, incluso esta reducción del riesgo puede llegar al 80%. Impide que los ocupantes salgan despedidos del vehículo en caso de colisión.

Además el uso del cinturón evita que un ocupante lesione a otro ocupante. Si los ocupantes traseros no llevan puesto el cinturón el riesgo de que golpee mortalmente a un pasajero delantero es hasta ocho veces superior.

Una de sus funciones es distribuir las fuerzas del choque entre las partes más fuertes del cuerpo, el pecho y la pelvis. El objetivo es que la presión que soporte el cuerpo y el riesgo de lesiones sea el menor posible en caso de frenado brusco. Finalmente, el cinturón de seguridad y el airbag funcionan de manera complementaria. Si no se utiliza el cinturón, el impacto del ocupante contra el airbag puede ser mortal. Y además, no utilizar el cinturón de seguridad conlleva el riesgo de que el seguro de responsabilidad civil no se haga cargo de los gastos y daños en caso de sufrir heridas.