Motor - Reportajes

Las conductas más peligrosas cuando conduces de forma rutinaria

Los conductores más expertos no se libran de situaciones críticas y accidentes

Las conductas más peligrosas cuando conduces de forma rutinaria

Se suele pensar que los conductores más inexpertos, y los que solo cogen el coche de forma muy esporádica, son quienes más situaciones peligrosas generan en la carretera. Pero también los conductores más expertos tienen ciertas conductas que pueden provocar, cuando menos, un susto al volante.

Se trata de comportamientos provocados por la tutina, y que hacen que no se adopten las debidas precauciones antes de iniciar la marca. Los expertos de Catalana Occidente nos recuerdan que tenemos que prestar atención a todos estos aspectos:

Respetar la distancia de seguridad. Siempre hay que dejar entre el vehículo que conducimos y el de delante el suficiente espacio para poder reaccionar en caso de un imprevisto.

Atención al tiempo de conducción, y no superar 3 horas sin hacer un descanso. El agotamiento y la inmovilidad pueden afectar directamente tu capacidad de conducción. Evita los accidentes haciendo pequeñas paradas para tomarte un café o un refresco y estirar tus piernas.

El teléfono móvil mientras conduces no existe. Hablar o enviar mensajes a alguien es un elemento de distracción que puede resultar fatal en ruta.

A la hora de viajar con niños, hay que prestarles atención, pero no tanta como para que podamos tener un despiste. Estar demasiado pendiente de los niños también puede ser causa de accidente, porque no estaremos pendientes al 100% de lo que estamos haciendo, es decir: conducir. Si viajas con pequeños, procura que tengan suficientes elementos de distracción para el trayecto y, sobre todo, conciénciate de que no puedes dejar de prestar atención al volante. Están en juego vuestras vidas.

No nos olvidemos del cinturón de seguridad, incluso en trayectos cortos. Conducir sin haberse aprochado el cinturón es otra de las conductas a evitar. De hecho, ni tan solo deberías plantearte poner en marcha el motor sin que todos los viajeros llevasen el cinturón de seguridad correctamente colocado.

El exceso de velocidad es otro de los errores más habituales en la conducción, y uno de los más peligrosos. A mayor velocidad, será necesaria más distancia para frenar. Esto puede ser fundamental para evitar un accidente.

El cansancio y la conducción son incompatibles. Además, a ciertas horas del día – como después de comer – aumenta el estado de somnolencia. Conducir en este estado es una de las causas más habituales de accidente, por lo que es importante que eches una siesta antes de ponerte al volante, tomes bebidas con cafeína y procures mantener el interior del coche a una temperatura fresca.

Los intermitentes son en muchas ocasiones los grandes olvidados. El exceso de confianza al volante hace que no prestemos la debida atención a elementos tan básicos de la conducción como el uso de estas luces, cuyo uso puede resultar clave a la hora de evitar un accidente en carretera. Los intermitentes sirven para informar al resto de conductores de nuestras intenciones. Pero hay que recordar que poner el intermintente no nos da derecho a realizar una maniobra.

Otro de los olvidos más comunes es el de no revisar la posición de los espejos retrovisores al iniciar la conducción. Aunque muchas veces los olvidemos durante la conducción, su función es esencial tanto para garantizar maniobras laterales seguras como para controlar el estado general de la circulación. Si no los llevamos colocados adecuadamente antes de iniciar la marcha, puede que cuando nos demos cuenta ya sea demasiado tarde y no tengamos visibilidad por alguno de ellos. Esto impicaría hacer cammios de carril u otro tipo de maniobras «a ciegas», con el correspondiente peligro tanto para nosotros como para otros coches o peatones que estén en esos momentos en la vía y no estén a nuestra vista.

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