Internacional

Al menos 75.000 refugiados viven atrapados en el desierto jordano entre tumbas improvisadas

Amnistía Internacional denuncia la situación que viven las personas asentadas entre Siria y Jordania desde el pasado 21 de junio

Tumbas improvisadas en el campo de refugiados de Rukban - AMNISTÍA INTERNACIONAL
ABC Madrid - Actualizado: Guardado en:

Imágenes y vídeos difundidos por la la organización Amnistía Internacional muetran los cementerios que han improvisado los refugiados sirios que han quedado atrapados en el desierto, entre su país y la vecina Jordania. En esta zona, conocida como «la berma», 75.000 personas -azotadas por el hambre, la enfermedad y la muerte- llevan dos meses en tierra de nadie y recibir ayuda humanitaria.

La organización humanitaria saca a la luz la noticia antes de que, en Nueva York, se celebren dos cumbres de alto nivel internacional: la de la ONU y la Cumbre de Líderes. Ambas girarán en torno a la crisis de los refugiados y se centrarán en buscar una solución. Algo que, mirando los datos de ACNUR, aún no se ha logrado: hay 21 millones de refugiados, y sólo el 14 % está en las regiones más ricas del planeta.

Según Amnistía Internacional, la poca ayuda que recibían los refugiados atrapados en «la berma» ya no existe. El pasado 21 de junio, debido al cierre de los pasos fronterizos de Rukban y Hadalat tras un ataque en que murieron siete guardias, los víveres y las medicinas -a excepción de una entrega que se hizo a principios de agosto- dejaron de llegar. Tal y como explica Tirana Hassan, directora del programa «Respuesta a las Crisis», en la web de la ONG «es un panorama desesperado: se está acabando la comida y abundan las enfermedades. Algunas personas padecen o incluso mueren de enfermedades prevenibles». Una opinión que coincide con la de Abu Mohamed, quien lleva viviendo cinco meses en el campo improvisado de Rukban: «La situación humanitaria es muy mala, sobre todo la de los niños. Tenemos agua para beber, pero casi nada de comida o leche. Ha muerto mucha gente. Repartieron sólo arroz y lentejas y un kilo de dátiles secos, pero era para todo el mes, no nos dieron más que eso. Los ánimos de la gente en Rukban están bajo cero». A todo ellos hay que sumar la falta de higiene. En las imágenes, junto a las tiendas de campañas en que viven los refugiados, se ven cementerios como decenas de tumbas.

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