Este domingo, el primer ministro israelí, ya levantó las restricciones a la construcción de asentamientos en el este de Jerusalén
Este domingo, el primer ministro israelí, ya levantó las restricciones a la construcción de asentamientos en el este de Jerusalén - AFP

La llegada de Trump refuerza la ocupación israelí de territorios palestinos

El presidente de EE.UU. y su yerno han hecho importantes donaciones a la colonia de Bet El, donde se construirán un centenar de viviendas nuevas

JERUSALÉNActualizado:

Apenas 24 horas después de anunciar la construcción de 560 nuevas viviendas en Jerusalén Este, el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, ha informado de la aprobación de 2.500 viviendas más en los asentamientos de Cisjordania, «para responder a las necesidades de alojamiento y de la vida cotidiana».

El titular de Defensa, de origen moldavo y residente en la colonia de Nokdim, declaró que «volvemos a una vida normal en Judea y Samaria (nombre bíblico para los territorios palestinos de Cisjordania)», una «vida normal» en la que «estamos construyendo y vamos a seguir construyendo», según ha adelantado en su cuenta de Twitter el primer ministro, Benyamín Netanyahu.

La mayor de edificaciones está prevista para uno de dos de los «grandes bloques», Ariel (900 unidades) y Givat Zeev (652), levantados en plena Línea Verde y que en una futura negociación quedarían en manos israelíes, pero también se concederá permiso para levantar 100 unidades en Bet El, colonia a la que el presidente de Estados Unidos Unidos, Donald Trump, su nuevo embajador, David Friedman, y su yerno y asesor, Jared Kushner, donan importantes sumas de dinero cada año, según reveló el diario Haaretz.

La llegada de Trump a la Casa Blanca y su plena sintonía con Netanyahu, a quien ha invitado el mes próximo a Washington, abre una nueva etapa para la ocupación. El propio primer ministro, que de cara al exterior defiende la solución de los dos Estados, ha declarado en el consejo de seguridad del lunes que pensaba levantar todas las restricciones a la edificación en la zona ocupada de Jerusalén, informó Haaretz. Para Israel la Ciudad Santa es su «capital eterna e indivisible», por eso espera también que Trump cumpla su promesa electoral y traslade su Embajada de Tel Aviv a Jerusalén, un movimiento para el que ya han empezado las primeras gestiones.

Quejas palestinas y de los colonos

El portavoz de Presidencia de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Nabil Abu Rudaina, ha calificado la decisión israelí de «desafío» y «provocación» y responsabilizado a «la comunidad internacional» por su indiferencia, por lo que pidió una reacción de Occidente, según la agencia de noticias Wafa.

El número dos de la Organización para la liberación de Palestina (OLP), Saeb Erakat, también ha apelado al exterior y pedido que se exijan «inmediatamente cuentas a Israel». Pero en el estado judío se sienten reforzados por el cambio de inquilino en la Casa Blanca y la resolución 2334 aprobada por el Consejo de Seguridad el 23 diciembre para condenar los asentamientos, parece ahora parte de un pasado lejano. En los asentamientos judíos de Cisjordania y Jerusalén Este, considerados ilegales y un obstáculo para la paz por la comunidad internacional, viven unos 570.000 colonos.

Junto a los palestinos, la otra voz crítica con el anuncio de las nuevas 2.500 viviendas fue la del Consejo Yesha, el órgano que representa a los colonos, porque la cifra aprobada «no cubre la demanda» ya que «aunque parece un gran número, la mayoría quedarán paralizadas por problemas burocráticos». Los colonos han pedido al Gobierno «aprobar todos los planes que tiene sobre la mesa para la construcción en todo Judea y Samaria, Shomron y el Valle del Jordán».