John Kerry, durante el discurso
John Kerry, durante el discurso - AFP

Kerry acusa a Netanyahu de dificultar la paz con asentamientos

EE.UU. facilitó la condena de la ONU a Israel «para defender la solución de dos estados», dice el secretario de Estado

Arremete contra Netanhayu por permitir «una ocupación perpetua» de los territorios palestinos

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

La cuerda se sigue tensando en torno a Israel, dentro y fuera de Estados Unidos. En Washington, para calentar la transición de poder (entre Obama y Trump) más enrarecida en tiempos. En el exterior, en forma de la mayor presión que ha padecido el país hebreo por parte de la comunidad internacional, para que frene los asentamientos y se sume a un aparentemente redivivo proceso de paz. El secretario de Estado, John Kerry, justificó la histórica resolución de Naciones Unidas contra Israel, facilitada por la abstención de la Administración Obama (y el voto a favor de los otros catorce miembros del Consejo de Seguridad), en que «defiende la única solución posible para el conflicto: la de los dos estados». Y arremetió contra el primer ministro israelí por permitir «el mayor número de asentamientos de la historia» en Cisjordania, una de las dos Palestinas ocupadas, lo que a su entender «dificulta cualquier solución de paz». Kerry traspasó a Benjamin Netanyahu toda la responsabilidad, pero también su imagen de soledad internacional: «Israel es el único país que no respalda hoy esta solución».

Entre los paños calientes por las protestas israelíes y el dedo en la llaga, Kerry empleó en su comparecencia la segunda de las opciones. Un endurecimiento del tono y una lectura de cartilla que parece allanar el camino para reblandecer la postura de Israel, ante la reunión de ministros de Exteriores que ha organizado Francia el 15 de enero, con un impulso para pacificar el conflicto sobre la mesa. Que la reunión tenga lugar cinco días antes de la toma de posesión de Donald Trump, el presidente electo, que viene con una política previsiblemente opuesta bajo el brazo, contribuye a exacerbar los ánimos. Para Netanyahu, la actitud de Estados Unidos responde a un diseñado plan de presión política y diplomática, a la espera de que el presidente Trump le aporte un balón de oxígeno.

Ante la realidad de que él ya no estará para gestionar el proceso, los seis principios que lanzó el secretario de Estado para intentar encauzar un conflicto ya casi secular, ya conocidos, sonaron a hueco: respetar las fronteras de 1967, dos estados para dos pueblos, solución y compensaciones para los refugiados palestinos, Jerusalén como doble capital, garantizar la seguridad de Israel y normalización de relaciones entre los países implicados.

Batería de reproches

En su batería de reproches a primer ministro israelí, Kerry le acusó de someterse y presidir el Gobierno «más de extrema derecha» de la historia de su país, de contribuir a una situación «terrible» en Gaza (el otro territorio palestino ocupado por Israel), de no cumplir su palabra de apoyar los dos Estados como solución para Palestina e imponer uno único de Israel, y de permitir y facilitar que en Israel «se incumpla la ley», con los asentamientos. El secretario de Estado recordó que «hasta el Fiscal General los ha denunciado, por ser inconstitucionales». Kerry culminó su andanada contra Netanyahu al asegurar que Israel acumula «el mayor número de asentamientos de la historia», con casi 600.000 colonos, de los que 270.000 se han asentado durante el periodo del presidente Obama (2009-2017).

Este fue uno de los debes que el portavoz de su Administración utilizó como contraste, de forma también maximalista, para asegurar que no ha habido «ninguna otra Administración estadounidense que haya tratado tan bien a Israel». Para demostrarlo, aseguró que absorbe «más de la mitad» de los fondos que su país destina a reforzar la seguridad de otros.