Lo que tienes que saber para no achicharrarte la cara en la nieve

Indicaciones a seguir cuando sufrimos quemaduras en la piel

MADRIDActualizado:

Todavía estamos a tiempo de hacer una escapada de esquí, pero teniendo en cuenta una serie de cuestiones básicas sobre el sol que, a pesar del imprescindible casco y las gafas, nos puede dar en las pistas. La primera es saber que en la nieve el índice de radiación ultravioleta (RUV) es mucho más alto del existente en la playa o la ciudad. Por este motivo, tal y como indica Virginia Sánchez, dermatóloga y directora médica de Dorsia, el filtro solar tópico debe ser 50SPF+, y debe aplicarse al menos treinta minutos antes de la exposición. «También es muy aconsejable tomar nutricosméticos específicos para el sol (con pollipodium leucotomos al menos 460mg/día) por la mañana un mes antes y durante la exposición solar», añade.

Ocurre que, en ocasiones, y a pesar de atender a todo lo anterior, sufrimos quemaduras en la piel. En este caso esta dermatóloga explica que para las curas pueden realizarse con cremas con corticoide de baja potencia (hidrocortisona 1-2%). «Un buen truco que alivia bastante puede ser poner el ungüento en la nevera y aplicarla varias veces al día durante dos días. Después, de esto, tendremos que poner crema cicatrizante y reparadora en la zona afectada», explica.

Los efectos del frío excesivo

La piel, además, no solo sufre por los temidos efectos del sol. El viento, el frío y la bajada de humedad también tienen efectos negativos produciendo sequedad, rojeces e irritación. Las regiones del cuerpo más afectadas, recuerda Virginia Sánchez, «son aquellas denominadas acras, es decir las más periféricas y expuestas, como la nariz, los labios, las orejas, y las manos y los pies. Los labios secos y agrietados son un problema frecuente en la población y esto generalmente empeora con el frío y el ambiente seco. Para la nieve es necesario un labial con filtro solar». De lo contrario podemos sufrir también herpes labiales por el sol y las condiciones extremas.

Problemas secundarios del frío

Los problemas cutáneos secundarios al frío aparecen con más frecuencia en personas que padecen dermatitis atópica, psoriasis o rosácea, apunta esta experta. «Entre ellos están los sabañones, también llamados perniosis: son unas lesiones inflamatorias de color rojo oscuro o violáceo que pican y se localizan con mayor frecuencia en las orejas, la nariz y los dedos de las manos».

Asimismo las calefacciones en los interiores, en contraste con las temperaturas bajas del exterior, producen sequedad. «Las medidas de prevención y el tratamiento para estos casos es el uso de jabones suaves, cremas muy hidratantes y en ocasiones pomadas con medicamentos antiinflamatorios. Para la boca es imprescindible el uso de emolientes labiales específicos que sean libres de perfumes y colorantes».