Zanetti en la fiesta de Kenzo - EFE

Rosanna Zanetti: «Me gustaría aumentar la familia»

La actriz venezolana y David Bisbal celebrarán próximamente su unión de hecho

MadridActualizado:

El paso de Rosanna Zanetti por el photocall del Teatro Real, donde el pasado martes por la noche Kenzo organizó una fiesta, fue fugaz pero al menos estuvo más comunicativa que Linda Morselli, la novia de Fernando Alonso, que con la excusa de no hablar castellano optó por limitarse a posar y solo sonreír, a pesar de ser uno de los reclamos fuertes.

La novia de David Bisbal, Rosanna, está totalmente integrada con la familia del artista y más después de pasar las vacaciones en Almería, donde se ha sentido «como una princesa flamenca» después de vestirse con un llamativo vestido de gitana para la Feria. «Ya lo había hecho y me encanta», confiesa. Rosanna se ha vuelto inseparable del cantante y de ahí que hagan deporte juntos, viajen, le acompañe en su gira y hasta en los programas de riesgo de televisión donde el almeriense no duda en bañarse entre tiburones junto a Jesús Calleja.

También la actriz venezolana hace sus pinitos ejerciendo como futura mamá cuando tienen a Ella, la hija de Bisbal y Elena Tablada, y la idea de tener su propio bebé no parece tan disparatada cuando la propia Rosanna reconoce que «claro que me gustaría aumentar la familia» en lo que podría ser un anuncio de un futuro embarazo, que sería una buenísima noticia para la familia Bisbal, que sueña con tener más pequeños en la casa.

Lo que está claro es que Rosanna parece el amor definitivo de un Bisbal que ya no esconde sus sentimientos y hasta publicita en redes sociales sus imágenes más románticas. El pasado 18 de abril legalizaron su estado civil en el ayuntamiento de Ajalvir (Madrid), convirtiéndose en pareja de hecho en una ceremonia absolutamente privada a la que únicamente acudieron familiares directos. Quieren celebrar esta unión de una manera más divertida en las próximas fechas junto a toda su gente, incluidos los padres de Zanetti, que viven en Venezuela y están muy preocupados por el régimen de Maduro.

En eso casi coinciden con los marqueses de Griñón que, tras un año como pareja de hecho, este verano sorprendieron con su boda civilen la más estricta intimidad, sin banquete ni tarta nupcial ni hijos ni familiares. Habrá fiesta con despliegue de amigos y vestuario, pero el enlace fue privado y dicen que muy emotivo, sobre todo para una Esther Doña que lloró de emoción.