Harvey Weinstein
Harvey Weinstein - AFP

Harvey Weinstein: el nuevo escándalo de abusos sexuales que sacude Hollywood

Harvey Weinstein, uno de los productores con más poder de la meca del cine, acosó sexualmente a actrices y empleadas durante casi tres décadas, según «The New York Times»

MADRIDActualizado:

Para una joven actriz o ejecutiva del cine en Hollywood, una reunión con Harvey Weinstein, uno de los hombres más poderosos de la industria, podía ser un punto de inflexión en su carrera. Ahora se sabe que podía ser también uno de los momentos más desagradables y humillantes de su vida. El «superproductor» de Hollywood, que acapara seis Oscar a la mejor película, es el protagonista del último gran escándalo sexual de la meca del cine. Esta semana, «The New York Times» publicó un reportaje demoledor en el que narraba la conducta deplorable de Weinstein con actrices y subordinadas durante casi tres décadas.

Una de ellas es Ashley Judd, protagonista, entre otras películas, de «El coleccionista de amantes». Según su relato, hace dos décadas Weinstein la invitó a una reunión en el hotel Peninsula de Beverly Hills. Lo primero que sorprendió a la actriz es que la reunión no fuera en una sala, sino que Weinstein le instruyó que subiera a su suit. El productor apareció tapado solo con un albornoz y con propuestas nada profesionales. Le dijo que le daría un masaje. Le preguntó si quería ver cómo se duchaba. Judd se negó y, tras muchas otras solicitudes, se escabulló de la cita.

Según los testimonios recopilados por el «Times», no fue un desliz de Weinstein, sino su patrón de conducta. En 2014, en el mismo escenario, prometió a Emily Nestor, una joven empleada de su compañía, que haría despegar su carrera si accedía a sus intenciones sexuales. Un año después, se presentó desnudo ante una asistente y le pidió que le diera un masaje. El diario neoyorquino explica que Weinstein llegó a firmar ocho acuerdos económicos con algunas de estas mujeres para que no hablaran de sus casos, con cláusulas de confidencialidad a las que siguen atadas. Uno de esos acuerdos lo firmó con la actriz Rose McGowan, después de un episodio similar en el hotel Stein Eriksen Lodge, en las inmediaciones del Festival de Sundance.

Los acosos casi siempre ocurrían en los hoteles favoritos de Weinstein en las ciudades a las que normalmente acude por trabajo: los mencionados Peninsula y Stein Eriksen, el Savoy de Londres o el Hotel du Cap-Eden-Roc en Cannes. Eran muy habituales entre las empleadas jóvenes de su productora. Una de ellas, Lauren O’Connor, una ejecutiva prometedora, que ya tenía ganado el respeto de buena parte de la compañía y que había sufrido en sus propias carnes el acoso de Weinstein, elaboró un informe interno en 2015 en el que denunciaba la situación. En él detallaba relatos de compañeras de trabajo y un abuso de poder flagrante del jefe. Ella también acabó firmando una compensación con Weinstein y el consejo de administración dio la vista gorda al asunto.

Un secreto a voces

El caso es especialmente chocante, al menos fuera de Hollywood, porque Weinstein -que ha firmado películas como «Pulp Fiction», «Shakespeare in Love», «El paciente inglés» o «El discurso del rey»- es un tótem de la progresía estadounidense y un defensor de causas feministas: el mismo año en que O’Connor elaboró su informe, su compañía produjo un documental sobre abusos sexuales en los campus universitarios; apoyó con fuerza la candidatura de Hillary Clinton y organizó una gala benéfica el año pasado para financiar su campaña; tuvo a la hija de Barack Obama, Malia, como becaria este mismo año; financió una cátedra en honor a la feminista Gloria Steinem en la Universidad de Rutgers; y se sumó a las marchas de las mujeres del pasado enero en protesta por la investidura de Donald Trump. De puertas adentro, su feminismo se esfumaba. El presentador de la CNN Jack Tapper aseguraba ayer en Twitter que la conducta abusiva de Weinstein era «un secreto a voces» en la industria de Hollywood.

Las repercusiones del escándalo no han hecho más que empezar. Weinstein, que planea denunciar al «Times», según «The New York Post», emitió una nota de disculpa, admitiendo que su comportamiento «ha causado mucho dolor». Aseguró que trabaja con Lisa Bloom, una abogada experta en defensa de mujeres, para cambiar su actitud, que justificó en el ambiente de trabajo con el que él creció en los 60 y 70, y que estará un tiempo de baja.

Muchas mujeres -desde Lena Dunham a Amber Tamblyn, que también sufrió abusos en su carrera- han salido a la palestra a aplaudir a quienes han dado un paso al frente para denunciar a Weinstein. Los políticos liberales, que tenían en el «superproductor» a un aliado, ahora no quieren saber de él. Los senadores Elizabeth Warren y Corey Booker -ambos suenan como candidatos presidenciales para 2020- han anunciado que devuelven las contribuciones que Weinstein hizo a sus campañas.