Sarah Ferguson y el duque de York en las carreras de Ascot
Sarah Ferguson y el duque de York en las carreras de Ascot - EFE

Las amistades peligrosas de los Duques de York

El Príncipe Andrés y Sarah Ferguson desataron algunas de las polémicas más sonadas de la Familia Real. En otoño, su hija Eugenia se casa en Windsor

MADRIDActualizado:

Pocos matrimonios han dado tantos días de gloria a la prensa sensacionalista inglesa como el Duque de York y su exmujer, la pecosa Sarah Ferguson. Cierto es que el fantasma de Lady Di planea de aniversario en aniversario y su separación del Príncipe Carlos tampoco estuvo exenta de polémica. Pero tras su boda con Camilla Parker Bowles, el primogénito de la Reina Isabel II cedió de forma indefinida el trono de los escándalos a su hermano menor, el Príncipe Andrés. Y quizá lo que más engancha del duque de York y su exmujer es esa relación de «ni contigo ni sin ti» que mantienen desde que anunciaron su separación en 1992. Fue disolver su matrimonio y comenzar a entenderse. Pasan juntos largas temporadas en el domicilio familiar de Royal Lodge de Windsor y además sigue figurando a nombre de los dos una imponente mansión en la estación de esquí suiza de Verbier. Propiedades aparte, su principal nexo de unión, son sus dos hijas la Princesa Beatriz y la Princesa Eugenia, quien a principios de esta semana anunciaba su compromiso con Jack Brooksbank, un excamarero posh bregado en los garitos de Chelsea.

Eugenia de York y su prometido Jack Brooksbank
Eugenia de York y su prometido Jack Brooksbank-AFP

Los escándalos de «Fergie» (a la que apodaron tras su divorcio como Duchess of Pork por su subida de peso) y el Príncipe Andrés cubren desde infidelidades a corruptelas pasando por acusaciones de abusos sexuales. Mucho le costó a ella recuperar la simpatía y el beneplácito del pueblo y, sobre todo, de la Familia Real.

Ahogada por las deudas, en 2010 «Fergie» cayó en las garras del ya desaparecido tabloide «News of the World». Fue filmada con cámara oculta en un hotel de Londres vendiendo literalmente a su exmarido. En las imágenes aparecía aceptando de un supuesto hombre de negocios –en realidad un periodista– una cartera con 40.000 libras (45.000 euros). Calderilla en realidad, pues en la conversación entre ambos Fergie exigía además una transferencia de medio millón de libras (unos 600.000 euros) a cambio de garantizar al supuesto empresario acceso directo al tercer hijo de la Reina.

Sarah Ferguson y su amante John Bryan, en la Costa Azul
Sarah Ferguson y su amante John Bryan, en la Costa Azul-EFE

Un escándalo mayúsculo que restó importancia a los anteriores. En 1992, unos meses después del anuncio de su separación veían la luz unas fotografías en las que el amante de «Fergie» John Bryan le succionaba el dedo gordo del pie mientras hacía topless en una villa de la Costa Azul. Los duques de York siempre reservaron un espacio en su matrimonio a la infidelidad, pero la fama de mujeriego de él no le ayudó cuando su nombre se vio envuelto en un escándalo de abusos sexuales.

En 2015, una mujer norteamericana le denunció ante un tribunal de Florida por forzarla a mantener relaciones sexuales cuando ella era menor de edad. Un caso que se enmarcaba dentro de una red de esclavas sexuales liderada por el financiero norteamericano, Jeffrey Epstein, amigo muy cercano del Príncipe. Su lista de amistades peligrosas ha sido larga. Ha compartido vacaciones con Tarek Kaituni, traficante de armas libio condenado en 2005; ha cerrado negocios con Saif Al-Islam Gadafi, segundo hijo del dictador libio Gadafi; hizo trapicheos con Lady Goga Ashkenaz, la reina del oro negro de Kazajstán, a la que invitó a Ascot... Pero quizá la presencia más incómoda y perenne en su vida sea la de la propia «Fergie». La Reina le retiró el saludo durante décadas y el Duque de Edimburgo no la puede ni ver.