Five Guys Las hamburguesas favoritas de Obama aterrizan en Gran Vía

La cadena americana abrirá su primer establecimiento en España antes de que acabe el mes de octubre

Barack Obama en un establecimiento de Five Guys en Washington el pasado mes de agosto
Barack Obama en un establecimiento de Five Guys en Washington el pasado mes de agosto - The White House

Five Guys, la cadena americana de hamburgueserías que seduce al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, está a punto de abrir su primer establecimiento en España. Lo hará «en los próximos días» –un lunes, antes de que acabe el mes de octubre– en el esquinazo de Gran Vía 44, en pleno Callao. El gigante estadounidense suma así un nuevo restaurante a los más de 1.300 que tiene en Estados Unidos, Canadá, Francia y Reino Unido. Un caso de éxito empresarial que nació en 1986 en Washington. Sus artífices, los integrantes de la familia Murrell velan por mantener la esencia de sus locales. Hasta 2001 solo realizaron otras cuatro aperturas en la capital federal y, a partir de ese año, sus franquicias se multiplicaron a un ritmo exponencial.

El local madrileño contará con tres plantas –unos 800 metros cuadrados– en los que importarán su exitosa fórmula. Según explican desde la compañía, se basa en mantener unos estándares de calidad altos respecto a las materias primas. «Nada de congelados», presumen. «Nosotros hacemos las hamburguesas como tú la cocinarías para tu madre. Cogemos la carne, hacemos la bola, la aplastamos, la hacemos en la plancha, la colocamos en el pan y le ponemos los ingredientes que tú quieres. Igual no es la más bonita del mundo, pero es auténtica», asegura Daniel Agromayor, responsable de Five Guys para la Península Ibérica, en una entrevista a Efe.

Producto fresco, diario y procesado de la forma más tradicional posible. La carne, 100% de vacuno, tiene que cumplir unos criterios muy exigentes: deben proceder de ganado alimentado al aire libre, sin hormonar y con niveles bajos de tratamientos antibióticos, su alimentación los últimos cuatro meses previos a su sacrificio debe ser a base de cereales.

Con las patatas, todo un emblema para la cadena, son aún más restrictivos: deben proceder de cultivos por encima del paralelo 42 norte. Según los Murrell su «textura» es completamente distinta a los tubérculos que crecen en latitudes del sur. La decoración de la tienda recuerda en carteles que estas se lavan y cortan cada mañana. Otro de sus puntos distintivos es su triple fritura en aceite de cacahuete. Los bollos de pan, con «receta secreta de los Murrell» se realizan de forma diaria en un obrador. «Nada de congelador, microondas o temporizadores», aseguran sus responsables para diferenciarse de la competencia. Sus refrescos son rellenables y, si siguen el modelo de sus otros locales en Europa, ofrecerán la posibilidad de personalizarlos con toque de vainilla, caramelo o cereza.

Cacahuetes gratis de aperitivo

Hamburguesa con queso de Five Guys. Se entrega envuelta en papel de aluminio
Hamburguesa con queso de Five Guys. Se entrega envuelta en papel de aluminio- FIVE GUYS

Además de su decoración clásica con azulejos blancos y rojos, mesas con bancos acolchados (al más puro estilo americano) y recortes de prensa sobre las paredes, los locales de Five Guys ponen a disposición de sus clientes cajas de cacahuetes gratis como aperitivo para hacer menos tediosa la espera de sus pedidos. Su carta se completa con batidos –los hay hasta con trocitos crujientes de bacon–, que sirven con puntos tan exóticos como mantequilla de cacahuete o caramelo salado.

El precio por hamburguesa estará entre los 5,50 y los 9,50 euros, dependiendo de si lleva uno o dos «filetes» -con más de 100 gramos de peso cada uno-, a lo que se suma el coste del refresco o los batidos de frutas. Para servirlas la marca contratará entre alrededor de 80 empleados que, en su primer día abiertos, prevén emplearse a fondo. En la última inauguración de su local de París las colas en la calle para entrar fueron superiores a las dos horas. En 2017 será el turno de Portugal, siguiendo un proceso de expansión por Europa en régimen de propiedad y no con franquicias gracias a la alianza entre la familia Murrell y el empresario que está detrás de The Phone House, el británico Charles Dunstone.

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