Crimen de la auxiliar de enfermería

Los familiares de los enfermos de la auxiliar detenida: «Se ganaba a pacientes demenciados»

Era la empleada perfecta y se hacía notar por sus bromas, dicen de ella. «Hacía amistad y se hacía con el teléfono de los allegados de los abuelos»

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«Era de las mejores auxiliares de la planta, cercana y majísima». «No pasaba inadvertida; se ganaba a todo el mundo con su simpatía». Así se expresan algunas de las personas que han estado en la planta de Medicina Interna del Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares. Era explosiva, entraba a las habitaciones riendo y gastando bromas a diestro y siniestro», indica Manuel. Su padre fue atendido por ella y explica que el 90% de los pacientes de esa unidad son ancianos y más de la mitad dependientes, por lo que necesitan a las auxiliares para todo. Y, ahí, Beatriz López Doncel era la reina. «Bea, voy a estar fuera dos horas. Echa un ojo a mi padre», le decía la hija de un enfermo, relata: «Parecían íntimos. como si se conocieran, aunque no era así».

Otra chica explica que trataba de animar siempre a los pacientes, aunque estuvieran demenciados. Los cogía y hacía como que bailaba con ellos. Sin embargo, se acercaba más a los que veía más desvalidos y receptivos, tanto enfermos como allegados. «Se ganaba la confianza de todos ellos, e incluso se intercambiaban los teléfonos con los familiares», agrega esta joven.

Eso podría encajar con el perfil de psicópata que se le atribuye a Beatriz y el hecho de que hubiera actuado contra las personas más indefensas. Es decir, que estaríamos ante la auxiliar perfecta que escondía una cara oculta y ofrecía su mejor rostro para esconder una realidad terrorífica. De confirmarse este extremo, la pregunta que se hacen dentro y fuera del hospital es si se pudo evitar la última muerte, si ya sospechaban de ella, por qué lo hacía y qué ganaba con ello. Quizá sensación de poder.

«Yo me quedé muerta cuando me enteré. Pensé que era imposible que fuese ella, aunque parece que las pruebas que la incriminan son determinantes. Luego, empecé a recordar cómo le gustaba llamar la atención de todo el mundo, incluso en la manera de maquillarse y vestirse, demasiado recargada... También me sorprende ahora, a toro pasado, el trato informal que tenía con la gente y lo excesivamente extravertida que era. Sin embargo, eso no quiere decir nada», relata otra.

Beatriz López Doncel también contaba en el Hospital Príncipe de Asturias aspectos de su vida, como que «se iba a ir de juerga esa noche» o que «era madre soltera». Muy trabajadora, también cuidaba a ancianos por las noches y hacía las faenas del portal del inmueble en el que vivió con su pareja. Pero para muchos era solo la chica de la limpieza.