Ángel Antonio Herrera - CARTAS A LA ALCALDESA

La bici

Empezó siendo un jaleo su alquiler desconcertante, vía internet, y el jaleo sigue pedaleando, hasta llegar a los pleitos de tesorería

Ángel Antonio Herrera
MADRIDActualizado:

Sí, alcaldesa, sí, ya sabemos que va usted a dar pocas explicaciones sobre Bicimad y el Consistorio, porque para eso ya está este periódico, que siempre va atento al dato, y lo suelta. No va por ahí hoy la cosa, no. Va por la bicicleta propiamente dicha. Aquí, en Madrid, la bicicleta es siempre un lío. Empezó siendo un jaleo su alquiler desconcertante, vía internet, y el jaleo sigue pedaleando, hasta llegar a los pleitos de tesorería. Me temo que en Madrid la bici acaba de empezar, pero no acaba nunca. Y en medio de todo, está la bicicleta, esa bicicleta blanca, culpable y grandona, que nos gastamos para frecuentar la ciudad, entre el alazán averiado y el velocípedo atleta.

Y a esto íbamos. ¿Para frecuentar la ciudad? Yo tengo el ojo muy echado a las vías para bici, entre otras cosas porque las vías para bici van entre vacías y muy vacías. Y resulta que veo, en la bicicleta, más moda que solvencia. Quiero decir que la bici se va alquilando, eso sí, pero la pillan los japoneses para hacerse una gira matinal por el Madrid de los Austrias, donde la bici es un tormento para quien la pilota, y un riesgo para quien la esquiva, por las cuestas delirantes.

O bien la pillan los modernos para irse un rato al Retiro, a hacer pedales de ocio entre los que corren por la orilla del lago y los que se besan debajo de una conífera. Esto es lo que se ve, una bici alquilada a turistas o bien una bici que alquilan los joveznos para hacer piernas y completar recreo en los parques desperezados de la ciudad, que para eso están. Uno lo que deduce es lo que ya sabíamos, antes de que existiese el hipódromo de bicicletas, en las calles de Madrid, y antes de que Bicimad y el Ayuntamiento tuvieran lío no sólo de calculadoras.

O sea, que la bicicleta es para el verano. Pero no para el verano de estación, que por supuesto que sí, sino para el verano de dentro de la ciudad, en cualquier mes. Este verano incluye las aceras, que son las verdaderas vías de bici, en el Centro, y los parques, que son los espacios urbanos donde se le da vicio al footing y a otras gimnasias. Poco más. Porque lo demás es un mapa imposible, alcaldesa, una ruta inverosímil.

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