Luis Ojea - CUADERNO DE VIAJE

Reconstruir puentes para la concertación Luis Ojea

Luís Villares no es Xosé Manuel Beiras y se nota. Anuncia una frontal oposición, pero sin los sainetes de su predecesor

- Actualizado: Guardado en: Galicia

El debate de investidura de esta semana sienta las bases para poder abrir una nueva etapa política en Galicia en la que queden desterrados los insultos e improperios y las distintas fuerzas, desde ópticas diferentes, sumen en la construcción de un futuro de mayor bienestar colectivo para la Comunidad. De momento se percibe un cambio de formas y de tono. Oportunidades habrá para que esta nueva actitud se traduzca en pactos concretos.

Zarandeada por los inapelables resultados de septiembre, la izquierda parece ahora más dispuesta a renunciar a afrontar el debate político desde la arrogancia. Luís Villares no es Xosé Manuel Beiras y se nota. El nuevo portavoz de En Marea anuncia una frontal oposición, pero sin los sainetes burlescos de su predecesor, escenificando sus discrepancias con el gobierno dentro del marco del respeto institucional y renunciando a los espectáculos histriónicos que desplegaba Beiras para hacerse notar.

Villares ha aprendido de la campaña. Entonces lo escoraron hacia una suicida estrategia para convertirse en un mero profeta de la agitación. Ahora, ya en el papel de jefe de la oposición, busca un perfil menos melodramático. En la línea experimentada por Pontón, tratando de combinar un discurso combativo con un tono amable.

No implica que de la noche a la mañana En Marea y el Bloque vayan a superar su aversión al consenso con el PP, pero el debate, al menos, puede ser más constructivo. Y a ello ayudaría también que el PSOE superase definitivamente el patológico complejo del no es no de los últimos tiempos. Leiceaga parece dispuesto a transitar esa senda. Sin los donaires de Pachi ni la impostura de Méndez Romeu, dejó explícitamente abierta la puerta a pactar asuntos clave. Y no es baladí, porque podría ser el inicio de una nueva estrategia del PSdeG para reubicarse en el tablero autonómico con un discurso diferenciado dentro de la izquierda.

No será sencillo reconstruir los puentes de la concertación, pero al menos todos parecen dispuestos a explorar un diálogo sereno. Y eso es un cambio sustancial con relación al ambiente sufrido en la última legislatura. Hay una oportunidad para abrir un nuevo ciclo en el sistema político gallego con más consenso y menos crispación. Ojalá fructifique el cambio de formas percibido esta semana en el Parlamento.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios