Viviendas gallegas en una imagen de archivo
Viviendas gallegas en una imagen de archivo - MUÑIZ

Una lucense paga 3.000 euros a sus inquilinos para poder recuperar su piso

Los anteriores arrendatarios llegaron a gastar 400 euros mensuales en calefacción, algo que la dueña atribuye a una estrategia de chantaje «para que les pagara por que se fueran»

SantiagoActualizado:

Una vecina de Lugo ha denunciado que tuvo que abonar 3.000 euros a los inquilinos a los que había alquilado una vivienda en esta ciudad gallega para poder recuperarla. Según relata la afectada, Carmen Aira, todo comenzó a finales de octubre, cuando una mujer contactó con la lucense para arrendar el piso, en el barrio de A Cheda de la capital lucense.

La propietaria asegura que en diciembre, cuando ya llevaban dos meses viviendo en el domicilio, no le pagaron las cuotas correspondientes, por lo que empezó a sospechar. A esto añade que «hicieron un consumo exagerado de calefacción, de más de 400 euros mensuales».

«Tenían las ventanas abiertas de par en par», ha remarcado, antes de incidir en que imagina que irían «descalzos y en camiseta de tirantes por el piso», algo que atribuye a una estrategia de chantaje «para que les pagara por que se fueran y no siguieran haciendo ese tipo de gasto».

Aira calcula que esta estafa le ha ocasionado sobre «7.000 euros de pérdidas», entre impagos, recibos, costes de abogados, notarios y demás cuestiones.

La afectada recalca que «hace pública su historia con el fin de que los vecinos de Lugo estén avisados», porque conoce «algún caso más, en el que el propietario tuvo que abonar un importe, por lo que se sospecha que pueda tratarse de los mismos individuos».

«Parece que estas cosas no van a pasar en Lugo, porque no estamos acostumbrados a esto, pero hay más casos pero hay que darse cuenta de que en la ciudad ya entraron los problemas de otras grandes urbes», ha manifestado.

Varias familias

En un primer momento, Carmen Aira había arrendado el piso, con el contrato y fianza correspondientes a una mujer, pero ha esgrimido que, después, llegaron a vivir en él varias familias con niños.

«Si decidí alquilarle el piso fue porque siguiendo mi ideología y el trabajo sindical que desarrollo, no debería participar en conductas prejuiciosas y xenófobas, por lo que en base a eso decidí darles la oportunidad, pero perdí yo las mías», explica.

Con todo, la sindicalista ha concretado que, aunque el piso quedó en bastantes buenas condiciones, está deteriorado, con desperfectos «inexplicables» como surcos en la mesa de mármol de la cocina y en el suelo de la vivienda, por lo que sospecha que los menores andaban con los patinetes por la casa.

Totalmente abandonada

En este momento, tiene inquilinos en la vivienda para evitar que se sucedan más problemas de este tipo y que la casa pueda ser ocupada ilegalmente.

En todo el proceso, la lucense ha manifestado haberse sentido «totalmente abandonada» por parte de las administraciones.

Y es que, según recuerda la sindicalista, la propia inquilina que le «estafó» le advirtió que lograr que abandonasen el piso podría «suponer seis meses». «Que a razón de 700 euros al mes de gasto sumado a lo que el propietario deja de ingresar por alquilar es mucho dinero», ha lamentado.