POLO AERONÁUTICO DE ROZAS

Indra aumentará las empresas con las que contratará y apadrinará «startups»

Las primeras aeronaves de la compañía, que desarrollará aviones no tripulados junto a Inaer y la Xunta, llegan a Lugo, donde ya ha trasladado a su personal

El avión de vigilancia marítima de Indra, una de las aeronaves de la compañía que participarán en Rozas
El avión de vigilancia marítima de Indra, una de las aeronaves de la compañía que participarán en Rozas - CEDIDA
ABRAHAM COCO Santiago - Actualizado: Guardado en: Galicia

El proyecto aeronáutico de Rozas ya no es cosa de papeles y buenas intenciones. El aeródromo lucense que aspira a colocar a Galicia a la vanguardia internacional en el diseño y fabricación de aviones no tripulados comienza a funcionar después de que a principios de verano se rubricase el acuerdo entre la Xunta e Inaer e Indra, las dos multinacionales que ganaron el concurso público convocado por el Gobierno autonómico. Fue precisamente Indra quien este martes celebró un acto para dar por concluido su desembarco en este recinto ubicado en el municipio de Castro de Rei. Tras haber trasladado a la Comunidad a sus equipos vinculados al desarrollo de drones civiles (los denominados UAVs), este martes aterrizaron en la pista de Rozas las aeronaves que utilizará a lo largo del proyecto. La cita llegó con novedades sobre la repercusión económica que este polo tecnológico generará en empresas gallegas.

José Manuel Pérez-Pujazón, director general de Indra, explicó que en los meses estivales la compañía ha realizado «una labor de prospección del tejido productivo» de la región que ha permitido detectar que la cifra de empresas con las que colaborará será mayor de lo inicialmente previsto.

A mayores, Manuel Ausaverri, director de Estrategia de Indra, anunció la puesta en marcha en este mismo centro de una incubadora de «startups», entidades innovadoras de rápido crecimiento en el ámbito tecnológico. Este vivero «identificará y apoyará a empresas que estén trabajando en soluciones alineadas con la estrategia de la Xunta, centrada en el empleo de drones para mejorar los servicios que presta al ciudadano», informó en un comunicado.

El objetivo es que estos vehículos realicen en un futuro cercano labores de control del furtivismo, vigilancia y salvamento marítimo, lucha contra los fuegos, detección de vertidos o medición de flujos turísticos, entre otras aplicaciones. Eso es lo que le ha encargado el Ejecutivo gallego, que conseguirá así una solución para determinados servicios públicos claves, al tiempo que introduce a la región en un mercado que, hasta el año 2020, tiene una perspectiva de negocio en todo el mundo de 67.000 millones de euros, según estimaciones facilitadas por Indra.

Empleo en la Comunidad

Durante las primeras semanas de su instalación en Rozas, la compañía ya ha impulsado otras tres nuevas empresas de ingeniería que la respaldarán en todo lo referente a la I+D+i. Ingeniería Gaerum, Seadrone y Soluciones Aeronáuticas del Noroeste «desarrollarán su actividad de manera íntegra en la Comunidad y facilitarán la transferencia de conocimiento a empresas locales, subcontratando con ellas buena parte del trabajo», detalló.

La coalición de Indra e Inaer —que se impuso a las propuestas autónomas de Airbus y Boeing— desarrollará en Rozas un avión opcionalmente pilotado, el primero de este tipo en España; un helicóptero no tripulado con alta capacidad de carga; un vehículo marino no tripulado dotado de un robot submarino de recogida de muestras y equipado con sistemas de detección de náufragos y equipos de salvamento antiicendios; y un centro de misión y procesado de datos. Lo harán con una inversión de 75 millones de euros, que se suman a otros 40 aportados por la Xunta, que consignó 10 más a reformar las instalaciones. Las compañías se comprometieron a generar 600 puestos de trabajo y establecer acuerdos con 18 empresas y 13 centros de conocimiento, que incluyen a las tres universidades.

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