Sociedad

Vídeo: así suena la música para combatir el Alzheimer

Alumnos del campus de Berklee en Valencia realizan un taller con personas afectadas por la enfermedad

Imagen de una de las sesiones del taller - FOTOS Y VÍDEO: MIKEL PONCE

Dicen que la música es la medicina del alma, el “salvavidas” capaz de aliviar todo tipo de procesos depresivos y traumáticos (lean sino la biografía del pianista británico James Rhodes, seguro al afirmar que Bach le sacó de la espiral de autodestrucción en la que se introdujo como consecuencia de los abusos sexuales que había sufrido de niño). Pero más allá de las consideraciones meramente emocionales, hoy estamos en disposición de afirmar también que la música tiene capacidad para actuar sobre determinadas áreas cerebrales y mejorar la evolución de enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer.

Concretamente, las técnicas de neuroimagen han demostrado que la zonas donde se “almacena” la memoria musical están preservadas en pacientes que tienen el resto de áreas afectadas por enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. De ahí que muchas personas no puedan recordar el nombre de un familiar pero sí reaccionen ante una canción que escuchaban durante su infancia. Partiendo de este principio, si somos capaces de estimular el recuerdo musical del paciente podremos conseguir acceder a otro tipo de recuerdos de su vida ya olvidados.

Imagen de la sesión realizada este miércoles
Imagen de la sesión realizada este miércoles- MIKEL PONCE

Una de las mayores ventajas de la musicoterapia es que cualquier familiar o cuidador puede practicarla en casa con el paciente. Ayer miércoles, con motivo del Día Internacional del Alzheimer, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia organizó un taller titulado “Remembering the music” en colaboración con la Asociación de Familiares de Alzheimer de Valencia (AFAV) y la Fundación Alzheimer España. Varios músicos del campus de Valencia de Berklee College of Music participaron en esta experiencia, liderada por dos de las principales expertas en esta materia, Fátima Pérez y Suzanne Hanser.

El sistema es muy sencillo, realmente. La terapia se realiza en grupo, seleccionando a personascon un nivel de estadío de la enfermedad y edades similares. Previamente, los terapeutas han “escarbado” en el repertorio musical biográfico de cada paciente, preguntando a sus familiares qué canciones fueron relevantes en su vida y en qué momentos. Suenan en la sala Manolo Escobar, Los Bravos, Los Diablos… “Clavelitos”, “Un rayo de sol”, “Eva María se fue”; esas tonadas serán la puerta hacia el recuerdo. Los terapeutas –o los cuidadores- motivan al paciente para que baile, juegue, cante e improvise con instrumentos. Después llega el momento de comentar qué tipo de recuerdos del pasado se han avivado gracias a la música.

“Algunos pueden hablar directamente de lo que recuerdan, pero también somos capaces de evaluar las mejoras en personas que tienen un grado de afectación mayor. Hay que estar atentos a los gestos faciales y a los cambios de estado de ánimo. Los efectos beneficiosos son palpables”, indica Fátima Pérez.

Una de las mayores ventajas de la musicoterapia es que, tras asistir a uno de estos talleres, cualquier familiar o cuidador puede continuar en casa la práctica con el paciente. “La musicoterapia siempre ha de ser administrada por un musicoterapeuta cualificado, y con actividades cuidadosamente seleccionadas por ese profesional para tratar de conseguir los objetivos marcados –aclara Fátima Pérez-. En ningún caso se puede realizar una sesión de musicoterapia sin el diseño de la misma y la presencia de este profesional, es decir, un cuidador o familiar puede usar estrategias aprendidas en sesión y disfrutar de la música junto a su ser querido enfermo en el hogar, pero no estará haciendo musicoterapia, sino utilizando los recursos aprendidos en sesión, con los beneficios que ello conlleva para el paciente”.

Además del Alzheimer, la musicoterapia se aplica con éxito en casos de autismo, cardiopatías, diversidad funcional y Parkinson (es especialmente efectiva para reducir la festinación; es decir, los pasos cortos y rápidos característicos que hacen que este tipo de pacientes se caigan al suelo con frecuencia).

En los últimos años, la musicoterapia está cobrando importancia dentro de los tratamientos de esta enfermedad, que afecta a cerca de 800.000 personas en España. Sin embargo, así como ésta es una disciplina integrada en los estudios universitarios de muchos países de Europa y Estados Unidos como una licenciatura, en nuestro país solo se contempla como un estudio de posgrado. El próximo reto es conseguir que se incluya plenamente en el Sistema Nacional de Salud y que familiares y cuidadores interioricen la idea de que la música, a veces, puede ser tan efectiva como los medicamentos.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios