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Rita Barberá: el triste final de la alcaldesa que transformó Valencia

La que fuera alcaldesa durante veinticuatro años terminó fuera del partido que fundó y del que fue referente

Rita Barberá Nolla (Valencia, 16 de julio de 1948) ha muerto este miércoles en Madrid, lejos de la ciudad a la que amó y de la que fue alcaldesa durante veinticuatro años. Tras cuarenta años dedicada a la política (fue fundadora de Alianza Popular y llevó el carnet número tres del PP hasta que se dio de baja el pasado 19 de septiembre), los últimos meses los pasó a caballo entre la capital de España y Valencia.

Su estrella se había apagado. Barberá poseía, según sus colaboradores, una personalidad «abierta como corresponde a alguien nacido a orillas del Mediterráneo, enérgica, cautivadora y arrolladora, con gran facilidad de palabra y don de gentes y que ha dejado patente hasta el final». ASiempre discreta con sus clásicos trajes de dos piezas y sus perlas, pero fanática de la marroquinería de alto nivel y los zapatos de tacón, Barberá adoraba el rojo y se confesaba amante de la vela. Cumplió su sueño de que Valencia se convirtiera en la capital mundial de este deporte con la celebración de la Copa América, que supuso la transformación de la fachada marítima de la ciudad, hoy conocida como Marina Real Juan Carlos I.

Periodista de profesión y con plaza de funcionaria, Radio Valencia, el periódico vespertino Jornada y el periódico Levante la han visto trabajar antes de que asumiera la jefatura de prensa del Gobierno Civil en 1978 y se hiciera cargo del gabinete de la Confederación Empresarial Valenciana. Mantenía con los periodistas un trato cercano en lo profesional y siempre les recordaba que compartían profesión pero en sus comparecencias era más contundente y arrolladora y siempre dejaba titulares impactantes.

La comida que ofrecía todos los años a la prensa con motivo de las Fallas sonó a despedida. Era marzo de 2015 y Barberá ponía buena cara al mal tiempo. Arreciaba entonces la controversia por su discurso en la Crida. Pese a ello, la todavía alcaldesa hacía de la necesidad virtud y entregó a los periodistas una chapa con el lema «I love caloret faller» con la bandera de Valencia.

A los dos meses no pudo revalidar la mayoría absoluta. La víspera de la toma de posesión de Joan Ribó, Barberá se dedicó a despedirse de todas aquellas personas con la que había compartido los últimos veinticuatro años su trayectoria como alcaldesa. También de la prensa. A la redacción de ABC en Valencia llamó aquel 12 de junio pasada la una de la tarde. En una conversación de apenas cinco minutos con el que firma estas líneas expuso que se marchaba con el «orgullo de haber tenido el honor» de haber representado a su ciudad tantos años. Entonces le pregunté -dándolo por hecho. si su futuro político pasaba por el Senado. Constestó que le diera tiempo.

Imagen de Barberá tomada en julio de 2015 al ser designada senadora- ROBER SOLSONA

Barberá fue designada senadora un mes más tarde después de no poder revalidad su mayoría absoluta en el Ayuntamiento y, posteriormente, ya en enero de este año, estalló el conocido como «caso Taula» que acabó derivando en la apertura de una causa por presunto blanqueo de capitales en el Tribunal Supremo. Esa fue la última aparición pública de Barberá, este lunes, tras declarar ante el magistrado Cándido Conde-Pumpido. A la salida esbozó una sonrisa ante los fotógrafos que le aguardaban a la salida, pero su estado de ánimo estaba marcado por la amargura de haberse visto implicada en una causa por blanqueo de capitales que negó hasta el último día.

Este martes no asistió a la sesión de control al presidente del Gobierno en el Senado. Mariano Rajoy y Rita Barberá habían sido más que compañeros de partido. Fueron grandes amigos, pero el devenir de un caso judicial les separó para siempre.

Atrás quedaron los días gloria para la que fue calificada por su propio partido como la «alcaldesa de España». Rita Barberá alcanzó la Alcaldía de Valencia en 1991, gracias a un pacto con la extinta Unión Valenciana, en un momento en la que el poder del PP era residual. En 1995 ya alcanzó la mayoría absoluta, que revalidó hasta 2011. En 2015 volvió a ser la candidata más votada, pero no le bastó para ser reelegida.

Ahí comenzó su declive después de cerca de cinco lustros en los que, bajo su mandato, se ejecutó la transformación de la ciudad de Valencia, que este miércoles ha amanecido gris y bajo un manto de lluvia, con un cierto halo de tristeza. A 350 kilómetros de distancia moría la que fue su alcaldesa durante veinticuatro años.

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