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lumnos de Formación Profesional en una de sus clases - F. HERAS
Educación

FP Dual: el conocimiento también está en la empresa

Este modelo formativo pretende ser un recurso para la inserción laboral y para adecuar mejor la formación del alumno a la demanda del mercado empresarial

ValladolidActualizado:

Castilla y León acaba de estrenar una nueva normativa que pretende ser un impulso para la formación y la creación de empleo en el sector más joven de la población, en concreto, el que está cursando estudios de Formación Profesional Básica, de Grado Medio y Superior. Se trata de la regulación de la FP Dual, que algunos centros de FP ya realizaban desde 2012 y que ahora define más las condiciones de formación y trabajo de los alumnos en el centro educativo y en la empresa.

Enmarcada en la II Estrategia Integrada de Empleo, Formación Profesional, Prevención de Riesgos Laborales e Igualdad y Conciliación en el Empleo de la Comunidad, esta modalidad cuenta ya con la regulación específica que recoge el Decreto autonómico aprobado por la Junta de Castilla y León el pasado mes de enero.

El consejero de Educación de Castilla y León, Fernando Rey, afirmaba al presentar esta normativa que es «un sistema en el que todo el mundo gana»: el alumno completa su formación en un centro de trabajo de una empresa, la empresa puede formarle de acuerdo a las necesidades y la especialización con la que trabaja, y el centro consigue más cercanía con las empresas y aumenta el conocimiento mutuo entre el mundo empresarial y el educativo.

Estudiantes de FP Dual en el centro Pico Frentes de Soria
Estudiantes de FP Dual en el centro Pico Frentes de Soria

Este nuevo sistema -voluntario para alumnos- aumenta el tiempo de formación del alumno en la empresa. Hay dos modalidades y la primera de ellas se desarrolla en dos cursos escolares (1.000 horas de formación el primer curso en el centro educativo y 660 en la empresa en el segundo curso, con 500 para FP Básica). La segunda establece las mismas horas para el primer curso en el centro y en el segundo curso contempla que se pueda añadir un trimestre de un tercer curso con 340 horas en el centro y 1.200 en la empresa. Además, hay una opción ampliada de FP Dual en 3 cursos.

Una novedad es que el alumno recibe una remuneración por ese tiempo en la empresa que debe ser de, al menos, el 50% del salario mínimo interprofesional, es decir, 350 euros. Puede ser becado o contar con un contrato de aprendizaje-formación si su estancia en la empresa es de un año. Tampoco puede estar más de ocho horas diarias en la empresa ni hacer noches.

La nueva normativa permite aumentar el tiempo formativo en la empresa

El pasado curso 2015-2016 fueron 284 los alumnos que siguieron esta formación dual, procedentes de 24 centros educativos y en 14 empresas de la Comunidad. Los datos provisionales a enero de 2017 son que siguen esta formación 303 alumnos de 22 centros y con la colaboración de 123 empresas.

El director general de Formación Profesional de la Comunidad, Agustín Sigüenza, afirma que hasta ahora se aplicaba la normativa estatal que establecía unas bases generales para esta formación conectada a la empresa «y habíamos percibido la diversidad de enfoques que se hacían en los centros educativos para adaptarlo» a su realidad y a la de las empresas colaboradoras. Una de las cosas que se demandaba era uniformidad: «Las empresas se encontraban con planteamientos diferentes según los centros y ahora se unifican los criterios teniendo en cuenta el tejido productivo de Castilla y León», muy atomizado, con mayoría de empresas pequeñas y que poco tiene que ver con el de otras comunidades como el País Vasco o Madrid, y no digamos con Alemania. «En Alemania hay empresas como Mercedes, con 2.000 o 3.000 trabajadores y aquí sólo contamos con algo similar en Renault, por lo que no podemos replicar el modelo alemán, pero sí aprender su filosofía», comenta.

Modelo flexible

Este modelo, «muy flexible y que incorpora» principios como los de Alemania, según Sigüenza, hace que «se recupere la figura del aprendiz, sobre todo en Castilla y León», donde más del 47 por ciento de los trabajadores tiene más de 45 años. Se trata de una ayuda para el relevo en las empresas que cuentan con trabajadores a punto de jubilarse o que lo estarán en unos pocos años. «Las empresas necesitarán reponer buena parte de sus plantillas de aquí a diez años», añade. Pero también se debe contar con «gente preparada para el siglo XXI», que sea capaz de afrontar los cambios continuos en la tecnología de los procesos productivos.

Este modelo surge además para intentar salvar la brecha existente entre la formación general que se da en un título de FP y la especialización que pide la empresa. «El problema es que preparas en un campo profesional, con una formación generalista y las empresas tienden a fijarse más en la especialización; hay que dar ese salto y ahí, la FP Dual sirve», sostiene Sigüenza, que añade que esa ampliación del tiempo de formación en la empresa puede permitir que el alumno «pueda desarrollar esas competencias especializadas para que se le pueda hacer un contrato» y se podría romper el círculo vicioso de «como no tienes formación especializada, no te contrato, pero como no te contrato, no puedes adquirir esa formación» específica.

Apunta que el interés de las empresas «ha crecido» y que se trata de encajar objetivos educativos y empresariales, pero que «piden bastantes cosas y al menor coste posible, y hay que cuidar que es un alumno, no un trabajador», puesto que durante la estancia en la empresa, «es un alumno que participa en el proceso productivo para aprender».

Dos tutores, del centro y la empresa, hacen un seguimiento de la formación

El propio consejero aclaraba que «la empresa no puede utilizar al alumno como mano de obra barata, jamás, ya que se responsabiliza con el centro educativo para establecer un itinerario formativo distinto y específico para cada alumno» y la Consejería hace un seguimiento del mismo. Además, el estudiante que se acoja a esta modalidad formativa dispondrá de dos tutores: uno en la empresa y otro en el centro.

Las empresas que se han sumado a este modelo durante los últimos años pertenecen a distintas áreas productivas: desde la alimentación a la automoción, con firmas como Ebro Azucarera y Renault, pero también de sectores como el farmacéutico. Una de las más representativas de este último campo es la fabricante de esteroides Gadea. Su responsable de Recursos Humanos, David Herguedas, empezó a trabajar en el laboratorio de la empresa tras cursar FP y ha sido tutor de alumnos del sistema dual en los últimos años. Por ello, desde el conocimiento que le da esa trayectoria, señala que la nueva normativa «mejora sustancialmente lo anterior, pero todavía está sujeto este modelo a la buena voluntad de las partes, ya que hay alguna ambigüedad en su aplicación».

Herguedas explica que es «positivo tanto para el alumno, como para el centro y la empresa». Supone «una ampliación del tiempo que el alumno puede estar en la empresa y se puede prorrogar la estancia más allá de dos cursos, ya que antes era una paliza para el alumno» tener que seguir la formación en el centro y en la empresa en un corto espacio de tiempo. También ve una ventaja en que «facilita un mayor acercamiento entre el centro de FP y la empresa y define figuras que antes no estaban, como la del mecenas, para compensar la atomización de la industria en Castilla y León».

Especialización

Pero sigue viendo la brecha existente entre la formación general en el centro y la especialización que requieren las empresas. Cita un ciclo formativo como el de Laboratorio de Análisis y Control de Calidad. Habilita para trabajar en campos diversos como un laboratorio farmacéutico, en análisis de aguas o en la industria alimentaria, entre otros, «pero los marcos normativos no son iguales» en ellos, por lo que es partidario de que esa especialización se traslade en mayor medida a los contenidos que el alumno aprende en clase. Para él, el sistema ha funcionado hasta ahora porque «el profesor ha flexibilizado el modelo y la empresa ha puesto de su parte generando contenidos».

Herguedas también rechaza tajantemente que este sistema se use para contratar mano de obra barata. «La duda ofende; si hay alguien que haga esto, que se le penalice» y el nuevo Decreto permite que «se puede sacar fuera de este modelo a una empresa o centro» que no cumpla la norma.

Natalia Ceña, directora del CIFP Pico Frentes de Soria, donde llevan cinco años con esta formación dual y suelen incluir en ella a unos siete alumnos por curso, comenta que «lo imprescindible para mí es la labor del tutor de la empresa, hay que tener muy claro que el alumno aprende a través del trabajo, no trabaja aprendiendo» y que «el tutor de empresa tiene que guiar, tutelar y proporcionar al alumno lo necesario para que adquiera las capacidades propias de su profesión. Por ello, también el tutor del centro educativo tiene que hacer un seguimiento exhaustivo para comprobar que todo esto es así».

Ceña también alude a los puntos fuertes del nuevo Decreto, como es la regulación en si misma, «porque hasta ahora íbamos un poco a prueba-error; de hecho, durante nuestros cinco años de experiencia, cada año lo íbamos modificando y mejorando para buscar su idoneidad». Añade que es «fenomenal» que cada proyecto tenga una duración de 3 cursos escolares «porque nos ahorrará mucho papeleo repetitivo», así como que aumente la remuneración económica y que exista el contrato para la formación y el empleo. «Hasta ahora solo conseguíamos la modalidad de becario», 150 euros al mes, dice, lo que podía ser un obstáculo para alumnos que están en paro y pretenden mejorar su formación o aquellos que proceden incluso de un ERE.

Sobre las ventajas, también añade, «sin dudarlo, la inserción laboral», que «se ve incrementada considerablemente. En muchas ocasiones se quedan en la misma empresa en que realizan la formación y en otras ocasiones, en un tiempo corto encuentran trabajo».

Para Ceña, cursar FP Dual «añade al currículo del alumno no solo otro certificado, sino una actitud de esfuerzo, interés, iniciativa, etc., ante el trabajo» porque «requiere un gran esfuerzo añadido para el alumno, que está en el centro educativo y en la empresa y tiene que estudiar y examinarse del resto de contenidos y capacidades, que no se adquieren en la empresa, como el resto de sus compañeros». «Lo más seguro, o eso dicen las estadísticas, es que nuestros alumnos vayan a tener varios puestos de trabajo a lo largo de su vida, por lo que es imprescindible que adquieran los contenidos y capacidades del título profesional; está muy bien una especialización, a mayores, en una empresa a través de la FP Dual, pero los contenidos mínimos del título los tienen que adquirir», añade.