Familiares de Miguel Ángel Cortés, este mediodía delante de la Audiencia Provincial de Toledo
Familiares de Miguel Ángel Cortés, este mediodía delante de la Audiencia Provincial de Toledo - Ana Pérez Herrera

Angelillo, testigo de cargo: «Vi cómo José pegó dos tiros a David y se quedó mirándolo en el suelo»

El inculpado por el doble crimen de El Casar de Escalona llama «mala persona» y «cobarde» a Ángel Martín tras su declaración

ToledoActualizado:

«Mala persona, cobarde». Con estos improperios José Muñoz Mójica, acusado de un doble crimen en El Casar de Escalona (Toledo), despidió este miércoles por la mañana a Ángel Martín Martín, Angelillo, al concluir su declaración en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Toledo.

Angelillo acababa de asegurar que, la tarde del 29 de abril de 2012, fue testigo de cómo José Muñoz Mójica, el Comanche, mató a quemarropa con dos disparos de escopeta a David Fernández Vilches, de 30 años, en el merendero «La Chopera», donde el acusado regentaba el chiringuito y vivía en una caravana.

El testigo también explicó que, cuando él huía del lugar, vio cómo Miguel Ángel Cortés Jiménez, de 19 años, se aproximaba al quiosco y el Comanche, al volante de su coche Mercedes de color amarillo, se dirigía hacia el joven. «Luego escuché tres o cuatro disparos», aseguró Angelillo. Miguel Ángel, al que todo el mundo llamaba Willy, fue encontrado muerto al día siguiente.

«Sabía que iba a pasar algo»

El testimonio de Ángel Martín ha debido de ser esclarecedor para el jurado popular que deberá dirimir si José Muñoz Mójica es inocente o culpable del doble asesinato.

Con un «tranquilo», una mujer le dio ánimos desde el vestíbulo cuando Angelillo entraba en la sala de vistas. El Comanche, que ha llegado este miércoles desde prisión vestido con un traje gris claro y una camisa blanca, escuchó sentado cómo su «chico de los recados», según le tildó un guardia civil, le ha acusado del doble asesinato. «No tengo que comerme algo que no he hecho», se justificó a preguntas de las acusaciones.

Ángel Martín afirmó que tenía una buena relación con los dos fallecidos. «Miguel Ángel era muy majo, buen chaval, que se hacía amigo de sus amigos». A David, sin embargo, lo calificó de «peligroso».

El día de autos, domingo, Angelillo llegó a El Casar de Escalona sobre las tres de la tarde, después de visitar a su hermano mayor en la cárcel de Cáceres. Patrick, hermano de la novia del «Comanche», lo llevó en un coche hasta el merendero para que cuidara el chiringuito mientras José Muñoz Mójica iba a comer con la familia de su novia, Elena. Angelillo dijo que tomó unas cervezas y unos refrescos hasta que llegó un conocido, Teodoro, con quien se fumó un porro.

José Muñoz Mójica, este miércoles, al llegar a la Audiencia de Toledo
José Muñoz Mójica, este miércoles, al llegar a la Audiencia de Toledo - Ana Pérez Herrera

Poco después, llegó el reo en su Mercedes, que lo aparcó debajo de los toldos del chiringuito. «José llevaba un revólver dentro de una riñonera abierto y una escopeta, que cubría con una mata en el asiento del copiloto». El acusado sacó del vehículo las armas, que las puso sobre una mesa. Angelillo vio llegar a David andando diez minutos más tarde. «Sabía que iba a pasar algo, porque había cogido una motocicleta a José sin su permiso unos quince días antes, según me contó Juan, un vecino del pueblo», relató el testigo.

«Sabía cómo eran uno y otro, peligrosos». Cuando David estaba a decenas de metros del quiosco, voceó a Ángel 'perra chivata, te voy a matar', «porque yo le había contado a José lo que David iba diciendo de él por el pueblo». David se paró a unos tres metros de José y empezó a retarle. «Se levantó la camiseta, cómo indicando que no iba armado. Y José le pegó dos tiros. Con el primero, David no cayó al suelo, pero sí con el segundo. Me quedé paralizado. José se quedó mirando a David en el suelo», describió.

José Muñoz, en la sala, junto a su abogado, Marcos García Montes
José Muñoz, en la sala, junto a su abogado, Marcos García Montes- Ana Pérez Herrera

Angelillo afirmó que corrió hacia el río Alberche, cuyo cauce discurre muy cerca del merendero. «Me oculté, estaba congelado. Vi llegar a Miguel Ángel andando por el mismo lugar por donde había llegado David. José se fue en el coche hacia Miguel Ángel. Luego escuché tres o cuatro tiros más, pero no vi cómo lo mataba».

El testigo no contó la verdad a la Guardia Civil en su primera declaración: «Mentí por miedo al principio, temía que le pudiera pasar algo a mi familia y a mí». Estuvo once meses en prisión por estos hechos después de que su pareja sentimental -la relación ya está rota- le desbaratara la coartada. Ángel aseguró que había estado con ella el día de autos, y la llamó para pedirle que mintiera pero sin darle ningún motivo, cuando en realidad la novia había estado en Jerez de la Frontera. Así se lo contó ella a la Guardia Civil y lo confirmó este miércoles en la sala.

Ya en prisión, Angelillo recibió amenazas para que no hablara, según contó al jurado popular, que también escuchó cómo Marcos García Montes, abogado del inculpado, recordó los antecedentes del testigo por delitos contra el patrimonio (hurto) y lesiones entre 2008 y 2009. Además, le echó en cara las cuatro declaraciones que hizo sobre estos hechos, además de la comparecencia de este miércoles.

Angelillo, que afirmó que «sigo teniendo miedo», concluyó su declaración en la Audiencia, después de cuarenta y cinco minutos, reconociendo que no ha sido coaccionado para que cambie su versión en la sala.

«No quiero dinero, sino justicia»

Quien reclamó justicia fue Rosario Jiménez, la madre de Miguel Ángel. Vestida con una camiseta blanca con una fotografía de su hijo, manifestó que no quería ver la cara del presunto autor de la muerte de Willy. Por eso taparon a José Muñoz con un biombo blanco. Además, el problema de sordera de Rosario conmovió a los abogados de las partes, que se levantaron para utilizar un único sillón desde donde hacerle las preguntas.

Durante su testimonio, que resultó muy emotivo, Rosario describió a su hijo como una persona pacífica y «no vi que tuviera problemas con nadie». «Yo le regañé mucho para que no se acercara a David», que estuvo implicado en la muerte de un joyero en Talavera de la Reina en 2007. Pero su hijo hizo oídos sordos y siguió juntándose con David, que había tenido una relación con una hermana de Miguel Ángel años atrás.

«No quiero dinero, sino justicia». Esto fue lo que exigió también Juan Cortés, el padre de Willy. A su progenitor tampoco le gustaba que su hijo estuviera con David, quien fue denunciado por su exmujer por maltrato, según contó ella, Fátima Serrano, madre de las tres hijas que tuvo con él. Por su parte, Elena, la novia de José Muñoz entonces, ratificó la declaración de su pareja, que incrimina a Angelillo como autor del doble crimen.