España

Interior descarta los drones y decide «replantear» a fondo la valla de Ceuta

Dará «más información» de «lo que ocurre al otro lado» para «no depender tanto de Marruecos»

Algunos de los inmigrantes que lograron entrar a España en el asalto masivo de hace escasos días
Algunos de los inmigrantes que lograron entrar a España en el asalto masivo de hace escasos días - EFE

«No será rápido de desarrollar ni fácil ni barato», pero el Ministerio del Interior tiene ya «bastante avanzados» los trabajos para un «replantamiento» integral de la valla de Ceuta ante la constatación de que ha perdido su efecto disuasorio y no cumple su función de protección, lo que está exigiendo el consumo «de un altísimo número de efectivos de las Fuerzas de Seguridad» para cumplir con el legítimo derecho de España a proteger sus fronteras.

Según fuentes del departamento que dirige Juan Ignacio Zoido a las que ha tenido acceso ABC, se tratará de una «revisión a fondo» de la instalación que «deberá responder a una necesidad clave»: que sus medios técnicos «aporten más y mejor información» de «lo que ocurre al otro lado» de esa valla para que no haya que «depender tanto de Marruecos», al tiempo que se dejarán atrás las vulnerabilidades «físicas» de un modelo de alambrada con «puertas y cerrojos» que los asaltos de hoy en día superan con facilidad. Paralelamente, se van a reordenar plantillas, completar las mejoras de los pasos de Tarajal y Benzú -también de los de Melilla- y de los espigones. Y todo ello con el cumplimiento por delante, subrayan, «de la ley y de las medidas requeridas en materia de derechos humanos».

ABC

Preocupación

Los recientes y sucesivos intentos de entrada masiva a Ceuta, y entre ellos la irrupción a la carrera de una multitud de inmigrantes el día 7 por el mencionado cruce internacional del Tarajal, han intensificado la preocupación del Gobierno, muy alerta sobre todo desde las dos avalanchas de febrero en las que accedieron ilegalmente a territorio español 853 subsaharianos, equivalente al 85% de todos los registrados el año anterior.

Con ocasión de aquella crisis, el ministro anunció el inicio de estudios para la utilización de drones, llamados a detectar la aproximación de grupos a la valla por su tramo central, una zona «ciega» para las actuales cámaras cercana a la llamada Finca Berrocal que está siendo aprovechada una y otra vez por los inmigrantes para sus tentativas de acceso. Los ensayos, no obstante, han descartado «prácticamente» el recurso a esos aparatos. «Las pruebas han demostrado que cumplirían el objetivo de una mayor vigilancia del perímetro, pero las condiciones meteorológícas, con frecuentes vientos potentes, dificultan poder mantenerlos sobre suelo español, y eso nos generaría problemas con Marruecos», explican desde Interior.

Se están chequeando a conciencia para reordenarlas. Si es necesario aumentarlas, se hará
A modo de alternativa, se buscan sistemas que permitan «elevar» cámaras térmicas para tener un campo de visión más amplio, que hagan «más útil» para anticipar la llegada de inmigrantes la futura valla, que el Gobierno quiere materializar partiendo de un «análisis y reflexión» sin precedentes -«en Ceuta y Melilla todo se ha hecho siempre con precipitación, obligados por el acontecimiento», recuerdan- y con clara voluntad de consenso político. Aunque la actitud particularmente de un PSOE que ha gobernado, ha reforzado las alambradas y hoy «está desaparecido» frente a esta cuestión de Estado o «aparece en el bando antisistema», -lamentan fuentes oficiales- no promete demasiado.

Para el Ministerio del Interior, un debate que se está espoleando desde estos ámbitos es el que denuncia de forma insistente que los problemas en los perímetros fronterizos con África obedecen a una «falta importante de efectivos» de los Cuerpos de Seguridad. Los datos actualizados correspondientes a esta semana de agosto, detallados en el gráfico sobre estas líneas, reflejan que en Ceuta están disponibles 625 miembros de la Policía Nacional y 722 de la Guardia Civil incluidas fuerzas de reserva, y en Melilla 625 y 763 funcionarios de esos mismas instituciones. A título comparativo y dejando al margen circunstancias geoestratégicas, Interior indica que el municipio de Pontevedra, con una población de 82.500 habitantes, parecida a la de las Ciudades Autónomas, cuenta con 264 policías nacionales como toda dotación.

«Repetir como único argumento que hay un problema serio de personal a lo mejor no es tan real», concluyen las fuentes en vista de los números. Otra cosa es el cometido que se está dando a esos profesionales, y en ese aspecto el Ministerio indica que la Inspección de Personal y Servicios de Seguridad, -Subdirección dependiente de la Secretaría de Estado de Seguridad que dirige José Antonio Nieto-, está haciendo un exhaustivo «chequeo de la plantilla, de las actividades cada uno de sus efectivos en Ceuta y Melilla» para evaluar qué funciones se pueden mejorar» con «reordenación del trabajo o con una mejora de los medios técnicos», que se ve como prioritaria.

Si del análisis se deriva «que es necesaria más gente, lo haremos», garantizan. Pero, por el momento, lo que se está viendo son desempeños «no propiamente policiales» que están siendo ejecutados, por ejemplo, por policías nacionales con cualificiones muy superiores, como ocurre en el paso del Tarajal, donde a menudo los agentes se ocupan de tareas como organizar colas a lo largo de todo el día en prevención de las tensiones asociadas al «comercio atípico», esto es, el tráfico incesante de porteadores que cargan en su espalda mercancías de todo tipo rumbo a Marruecos.

Imagen de la valla de Ceuta
Imagen de la valla de Ceuta- FRANCIS SILVA

Toda proyección de posibles soluciones a la presión migratoria en las dos Ciudades Autónomas vuelve una y otra vez sobre el Reino vecino, al que Interior agradece una colaboración con España que -recuerda- Europa desearía que se extrapolara a los otros países del sur del Mediterráneo.

Más allá del perímetro, se actuará en los cruces de Ceuta y de Melilla y en la seguridad pasiva de los puertos
Con todo, se reconoce que en el hecho de que un millar de subsaharianos consiguieran arrollar el pasado lunes el Tarajal sin que la contraparte marroquí dieran un aviso conlleva «algún desajuste que -dicen- estamos intentando que no se vuelva a repetir». La impresión en las Fuerzas de Seguridad desplegadas en Ceuta, según voces que prefieren no ser identificadas, es que sus homólogos alauíes pudieron «mirar para otro lado».

Sean fallos de comunicación, tensiones vinculadas al manejo de situaciones muy complejas, o altibajos en la eficacia, lo cierto es que «en algunos casos» -revelan las fuentes oficiales- para reaccionar y ordenar despliegues, en España «solo contamos con la información de apoyo marroquí». Nada más. Lo que supone «un punto débil y una presión muy alta» que aconseja aspirar a la «máxima autonomía e independencia en el control fronterizo, sin renunciar a la colaboración» que es lo que se buscará renovando la valla de separación.

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