España

Crece el tráfico de inmigrantes en motos náuticas, el 70 por ciento de ellos menores de edad

Transportan a las costas gaditanas hasta cuatro personas a la vez. En Ceuta, van 36 este verano

Los buzos rescatan el cuerpo de un inmigrante que falleció ahogado en el Estrecho
Los buzos rescatan el cuerpo de un inmigrante que falleció ahogado en el Estrecho - EFE

El hallazgo el miércoles en aguas del Estrecho del cadáver de un inmigrante que pudo caerse o fue abandonado por el piloto de una moto náutica que le transportaba a Ceuta ha puesto el foco de atención sobre un fenómeno que, si bien no es nuevo, se intensifica. Particularmente en las costas andaluzas donde, según los datos facilitados a ABC por la Delegación del Gobierno en esa comunidad, el número de vehículos acuáticos de ese tipo detectados no solo se ha duplicado prácticamente con respecto al año pasado – 29 frente a 15, según datos de inicios de agosto– sino que viajan cada vez más cargados, como lo demuestra que en 2016 transportaban una media de dos inmigrantes y ahora son cuatro o más, posibilidad que se explica visto el hecho de que muchos de los pasajeros son niños.

Las cifras son reveladoras. Señalan que en esas 29 motos náuticas detectadas hasta la fecha en Andalucía han accedido a suelo español 125 personas, 30 de las cuales son varones adultos, tres son mujeres y 92 de ellos menores de edad, lo que representa un 73,6% del conjunto, con la sorpresa añadida para las Fuerzas de Seguridad y de Salvamento a menudo involucrados en su rescate de que tres eran niñas. Todas las identificaciones han dado como resultado que se trata de marroquíes.

Huida y droga

La proliferación de estas embarcaciones ligeras como medio para introducir inmigrantes de forma irregular en España no es exclusiva de Andalucía. En Ceuta, solo desde junio se ha contabilizado la llegada por esta vía de 36 personas, las últimas, nueve hombres y dos mujeres, –una de ellas embarazada–, que iban en la misma flota de nueve motos que el adulto que fue encontrado ahogado. A ellos hay que sumar dos argelinos más que, con posterioridad a esa tragedia, fueron convenientemente depositados en una playa de la Ciudad Autónoma.

Es cierto que las motos alcanzan a veces la costa, sobre todo cuando transportan también algo de droga, pero no es lo habitual. Las fuentes que luchan contra las mafias que manejan la inmigración irregular retratan un modo de operar cruel, según el cual la prioridad de los pilotos es garantizarse que van a poder darse la vuelta y huir en caso de riesgo, lo que con frecuencia se traduce en que no dejan a sus pasajeros en tierra, sino que les abandonan –léase arrojan– en el agua sin preocuparse de si saben nadar o no.

Se han dado casos en que los propios bañistas ayudan a estas personas a llegar a las orillas. Es un negocio muy lucrativo. Se cobra 3.000 euros por el viaje a la Península y la mitad si es a Ceuta, de modo –señalan a ABC las fuentes consultadas–que «con tres pases se pagan la moto».

Combatir este tráfico por mar a toda velocidad no es fácil. En Ceuta, explica un portavoz de la Benemérita, son suficientes apenas «tres minutos para que una moto acuática doble el espigón de Punta Leona desde la costa de Castillejos, deje al viajero y vuelva a aguas marroquíes». Ante algo así, la capacidad de reacción es muy limitada. A finales de junio se consiguió detener a un piloto y a otro más a principios de agosto, que se enfrentan a delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, desobediencia y resistencia a la autoridad.

El trayecto desde el litoral alauí al andaluz no tarda más de 20 minutos, un tiempo realmente breve en comparación con el que emplea una patera, y mucho más seguro. Sobre todo si el oleaje no es fuerte. Para neutralizar este tráfico, desde este mismo mes la Guardia Civil cuenta ya con medios equivalentes, tres motos de agua equipadas, cuyo servicio excede, no obstante, el ámbito de la inmigración ilegal y se centra también en la persecución del narcotráfico y el crimen organizado que se registra en el entorno del Estrecho de Gibraltar.

Desde 2005

A 2005 se remontan las referencias a motos náuticas que transportan inmigrantes, la primera de ellas detectada concretamente en agosto de ese año frente a la gaditana playa de Bolonia. Desde entonces, no han dejado de utilizarse de manera más o menos esporádica. También en un mes de agosto, pero de 2015 se detuvo a quince pilotos de este tipo de embarcaciones en Tarifa y en noviembre de 2016 se desarticuló una red que cobraba 5.000 euros por pasaje.

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