Imagen de la alambrada que separa España de Marruecos
Imagen de la alambrada que separa España de Marruecos - Ignacio Gil

Freno al segundo asalto a la frontera del Tarajal

Eran 700, Marruecos les hizo frente y detuvo a dos centenares. El resto corrió hacia la valla, aunque no llegó

MadridActualizado:

Por tierra y por mar, por las fronteras con África o por las costas de Andalucía, los intentos para acceder de forma irregular a territorio español crecen en intensidad y se diversifican. Lo demostró a principios de esta semana la entrada en tropel de 187 subsaharianos por el paso internacional del Tarajal (Ceuta), una modalidad que no se veía hace una década, pero que un grupo muy numeroso volvió a intentar 48 horas después este miércoles por la noche, aunque fue repelido por completo por las Fuerzas Auxiliares y la Gendarmería de Marruecos, que impidieron que unos 200 irrumpieran en la instalación fronteriza y otros 500 en el vallado. También en el litoral de Ceuta se registraba horas antes el desembarco de 11 subsaharianos, esta vez transportados en motos acuáticas desde las costas del país vecino, de las que se cree que pudo caer un duodécimo viajero que fue encontrado ahogado en el Estrecho.

A toda esta actividad en la Ciudad Autónoma cabe sumar un doble desembarco más en en playas de Cádiz, a las que llegaron a plena luz del miércoles y ante los ojos de los bañistas dos pateras con unos 40 inmigrantes a bordo, al menos nueve de los cuales eran menores.

Las críticas por la «falta de efectivos y de medios» puestas en evidencia por esta sucesión de incidencias arrecian, especialmente desde sindicatos policiales y de la guardia civil, que trasladan de manera pública sus quejas y, más en privado, su temor a que las avalanchas acaben teniendo cualquier día consecuencias fatales para algún funcionario que, -recuerdan-, están en las fronteras cumpliendo con su trabajo.

«Cuando de noche compruebas por las cámaras térmicas que 400 personas se acercan a la valla y ves el número de compañeros que somos para hacerle frente, sabes que no hay nada que puedas hacer», afirmaba ayer en un comunicado la Unión de Guardias Civiles. «No hay gente suficiente. La Policía en Ceuta y Melilla está en cuadros total y, además, Marruecos no hace sus deberes», subrayaba en declaraciones a Efe el portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Ramón Cosío, reiterando las dudas sobre la lealtad en materia de contención migratoria del país vecino, que el lunes no avisó de la irrupción de una multitud en el paso del Tarajal, pero que desde entonces ha evitado un asalto a la alambrada ceutí cada noche.

Y el del miércoles fue especialmente dificultoso, en tanto que la masa de unos 700 subsaharianos que se dirigía a la frontera internacional pasada la medida noche se encontró con los antidisturbios marroquíes haciéndoles frente y practicando hasta 200 detenciones, de modo que los que consiguieron escapar huyeron rumbo a la alambrada, aunque no la alcanzaron también gracias a la acción de las fuerzas alauíes. El operativo se prolongó hora y media, tiempo durante el que El Tarajal -que tiene el tráfico de mercancías suspendido desde el miércoles- también se cerró al tránsito no comercial de vehículos y personas.

Por otro lado, fuentes de la Benemérita restaron toda excepcionalidad a la llegada de las dos pateras ya mencionadas a las playas de Cádiz, provincia donde el Instituto Armado y la Policía se ven obligados a compaginar las competencias en el ámbito de la inmigración con una incansable lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. No se descarta que las embarcaciones fueran remolcadas por barcos nodriza hasta casi el litoral.