ELECCIONES GALLEGAS 2016 Feijóo frente a tres desconocidos

Solo le vale una mayoría absoluta que disputa a unos rivales de escasa popularidad

Alberto Núñez Feijóo y Mariano Rajoy, en el cierre de la campaña gallega en Vigo
Alberto Núñez Feijóo y Mariano Rajoy, en el cierre de la campaña gallega en Vigo - M. MUÑIZ
JOSE LUÍS JIMÉNEZ - @ABCEnGalicia Santiago - Actualizado: Guardado en:

Galicia irá mañana a votar después de quince días de una campaña de perfil bajo, sin estridencias en los mensajes —salvo las intentonas del aspirante de la izquierda radical, Luis Villares, de provocar al popular Núñez Feijóo con insultos— y mediatizada por la situación del bloqueo institucional del Estado y polémicas diversas del escenario político nacional (Soria, Rita Barberá, Chaves y Griñán, la crisis de Podemos...). Todas las encuestas, sin excepción, pronostican una victoria con mayoría absoluta del PP, algunas incluso con una holgura abrumadora.

Y la lucha contra esa complacencia ha sido uno de los caballos de batalla de Feijóo. Sus mensajes en estos quince días se han basado en la llamada a la movilización —la participación en mítines ha sido muy alta— y a dibujar la alternativa al PP como «un caos» de siglas, ideologías y personas que arrojarían a Galicia a la situación de inestabilidad que atraviesa España. Además, ha dirigido sus consignas al «votante desencantado» de C’s y PSOE, apelando a los ciudadanos moderados que no querrían un tripartito de socialistas, populistas y nacionalistas.

Estos tres partidos han tenido que combatir el hándicap de partida con el que arrancaban la campaña: su grado de conocimiento entre el electorado era muy bajo. Antes de convencer a la ciudadanía han tenido que darse a conocer. Para ello, su mejor catapulta fue el debate a cinco del día 12, en el que confirmaron que entre ellos no había reproches, centrando sus críticas exclusivamente en Feijóo. De esta cita salió más que vivo el aspirante popular a la reelección y sorprendió la nacionalista Ana Pontón, frente a la endeblez del exjuez Luis Villares y el escaso carisma del socialista Xoaquín Fernández Leiceaga.

Duelo Rajoy-Sánchez

Galicia ha sido además el escenario del pulso de los dos líderes nacionales. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez han convertido el resultado de las urnas gallegas en una especie de plebiscito acerca de su postura ante el desbloqueo institucional de España. Rajoy quiere que una mayoría absoluta de Feijóo ante un PSOE en declive tuerza la voluntad de Sánchez —o al menos de sus barones— para transigir con una abstención, aunque sea con condiciones. El socialista, hipotecado por su apoyo a Leiceaga, sabe que se juega parte de su crédito. Aun así, no ha sido suficiente para resucitar una campaña deprimida, de baja participación y desmoralizada ante el temor del sorpasso por los populistas.

Por eso, uno y otro han desembarcado en Galicia con intensidad. Sánchez ha estado seis días recorriendo el territorio junto a su candidato, con agendas de infarto; Rajoy ha dedicado una semana a un itinerario en paralelo a Feijóo, centrado en pequeñas villas. El tercero en discordia, Albert Rivera, también ha pasado seis días en Galicia intentando aupar a su aspirante, Cristina Losada, pero la respuesta de su militancia ha sido muy tibia. Los sondeos le son esquivos. En la izquierda radical, Pablo Iglesias, Ada Colau o Íñigo Errejón se han dejado ver con cuentagotas. Así le ha ido la campaña populista: animada en las ciudades, fría en los pueblos.

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