ELECCIONES EN GALICIA 2016 Núñez Feijóo y el penalti de Djukic

El líder del PPdeG invoca el trágico episodio de la historia deportivista como metáfora de la situación que afronta el 25-S

Feijóo, junto a Cristina Cifuentes, en un mitin del PPdeG celebrado en Lugo
Feijóo, junto a Cristina Cifuentes, en un mitin del PPdeG celebrado en Lugo - EFE
DARÍO DOMÍNGUEZ Santiago - Actualizado: Guardado en:

Más de dos décadas después, a media Galicia todavía se le pone un nudo en la garganta al recordar el 14 de mayo de 1994. Con todos los pronósticos a favor, dependiendo de sí mismo, y ante su público, el modesto Deportivo de La Coruña se dejaba una oportunidad que entonces se creía única de alcanzar la gloria ganando una Liga. Y lo hacía como más duele en el fútbol, en el último aliento de toda una temporada, con un penalti fallado que sumía a toda una ciudad engalanada de blanco y azul en la más profunda de las depresiones. Aquello no se trataba de admitir la derrota, porque Riazor estaba acostumbrado a ella tras años de batirse el cobre en ligas semiprofesionales, sino de gestionar la frustración de tener un éxito histórico en la mano y ver cómo se escapa entre los dedos.

Alberto Núñez Feijóo, durante el desayuno informativo que ofreció este martes en el Hostal dos Reis Católicos, invocó a las meigas de tan fatídico momento, y la misma figura del serbio Miroslav Djukic atenazado por los nervios amenazó con aparecerse ante el auditorio. El candidato popular ha concentrado muchos minutos de campaña en evitar el triunfalismo de creer que su tercera gran victoria se conseguirá sin siquiera contar los votos. Mientras volvía a insistir en una de sus más antiguas reivindicaciones, la reforma de la ley electoral para que se favorezca al partido que gana las elecciones, Feijóo ahondó en su mensaje de movilizar a todos sus votantes potenciales para no lamentarse después del pitido final.

«La única tranquilidad que podemos tener en este caso es que el penalti lo tira todo el pueblo gallego», del que había señalado con anterioridad que «suele ser lo suficientemente sabio como para ver indicios y anticiparse a situaciones delicadas». Sobre este punto, señaló que «supo hacerlo en 2009 cuando todavía muchos negaban la crisis. Y en 2012 lo volvieron a hacer, por eso pedimos que también lo hagan el próximo domingo».

Sin ser un hombre excesivamente futbolero, quizá el presidente tuvo una visión de sí mismo en la noche electoral. Con todos los sondeos a favor y los rivales sumidos en una profunda crisis, existe la posibilidad de verse como el eterno Arsenio Iglesias, compareciendo ante los medios pese a tener muchos más interrogantes que certezas sobre lo sucedido. Aquel día, el viejo druida de Arteixo, envuelto en su mística habitual, solo acertó a decir: «No pudo ser, y muchas más preguntas no les podría contestar, porque ya no sé ni qué decir».

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