Elecciones en Galicia 2016 Albert Rivera promete para Galicia el trilingüismo que ya existe

El líder nacional de la formación naranja trata de seducir al votante socialista temeroso de un «batiburrillo» de fuerzas de la izquierda

Albert Rivera, junto a la candidata en Galicia, Cristina Losada
Albert Rivera, junto a la candidata en Galicia, Cristina Losada - EFE
MARIO NESPEREIRA - @abcengalicia Santiago - Actualizado: Guardado en:

Albert Rivera siguió ayer en Lugo la línea que el partido en Galicia viene trazando durante toda la campaña. La de no hacer propuestas, limitarse a su presencia en los mítines, y continuar la ruta por las ciudades sin presentar todavía el programa electoral. La última medida perfilada en el acto de «Mujeres ciudadanas», presentadas por él mismo, es la de introducir la educación trilingüe en las escuelas de la Comunidad. Pero lo cierto es que los jóvenes gallegos ya se alfabetizan y continúan su desarrollo académico en las tres lenguas. Además, el anuncio no es original, todos los partidos incluyen en los programas la formación en idiomas y el PP ha dejado claro que, de continuar al frente de la Xunta, mejorarán las competencias en inglés de los alumnos de 3 a 6 años y del conjunto de los docentes.

Es el último síntoma de una organización con una estructura ya de por sí escasa y débil, que ahora se enfrenta al reto de asentar su proyecto en una Comunidad periférica.

En el mitin, Rivera estuvo acompañado por la candidata a la Xunta de Galicia, Cristina Losada, la líder de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas, la diputada, Marta Rivera de la Cruz, y la procuradora Isabel Cendán, Desde el atril se reprodujo el discurso de regeneración ya habitual en Ciudadanos. La necesidad de forzar reformas de calado en la administración y la reducción de impuestos a los autónomos. Nada que el público gallego no haya escuchado en cualquiera de las últimas campañas a las que han concurrido.

Al votante del PSOE

La novedad estribó en la apelación al votante socialista desencantado con el rumbo del partido, con la condición de que su voto a Ciudadanos va a valer para dar «estabilidad» y fortalecer la política social. «Es normal que los socialistas razonables y moderados tengan miedo al batiburrillo», comentó. Señalar las grietas de los de Leiceaga va a ser habitual de aquí hasta el final de campaña. La posibilidad de pescar en río revuelto se ha abierto como una ventana a explorar.

Frente a ese horizonte de inestabilidad que dibujan con cada vez más insistencia, los naranjas llaman a la puerta para solicitar la confianza de los apoyos tradicionales del PSdeG, especialmente los residentes en las ciudades y con un poder adquisitivo medio, a cambio de asegurar una periodo de «reformas» y «limpieza» en Galicia.

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