Economía

Unas 200 empresas españolas en un mercado difícil y fragmentado

Oportunidades para las infraestructuras y reparos con el jamón y el vino

En la India, donde todo está por hacer, hay oportunidades en las infraestructuras.
En la India, donde todo está por hacer, hay oportunidades en las infraestructuras. - Pablo M. Díez

Con una población de casi 1.300 millones de habitantes y una clase media que ya suma 300 millones de personas, la India es uno de los mayores mercados del mundo tras China. Pero es también uno de los más difíciles por sus peculiares costumbres religiosas y culturales, que marcan sus hábitos de consumo, y por su fragmentación, ya que se divide en 29 estados con sus propias leyes, tarifas y hasta aranceles entre ellos.

A pesar de estas dificultades, unas 200 empresas españolas intentan hacer negocio atraídas por el rápido crecimiento económico de la India, donde todo está por hacer. Entre ellas destacan Gamesa, que lleva desde 2009 y es ya el primer constructor de parques eólicos al copar un tercio del mercado, y Roca, que tiene siete fábricas.

Debido a la acuciante necesidad de infraestructuras, Talgo, Indra y CAF aspiran a licitaciones de trenes y metros, donde confían en hacer valer su larga experiencia en los transportes. De igual modo, la construcción y gestión de autopistas ofrece atractivas oportunidades, pero las mayores firmas españolas de ingeniería, como Dragados y Construcciones, Ferrovial o Sacyr, no han desembarcado en la India. Aunque el potente Grupo OHL está presente desde hace seis años, la única constructora con cierto éxito en este país es Sanjosé.

«A partir de 2008 aumentaron las compañías españolas, pero su número se estancó en 2012 y ahora se están replegando», explica el consejero económico y comercial jefe de la Embajada en Delhi, Carlos Jiménez. En su opinión, los campos más prometedores son las energías renovables y la depuración de aguas residuales, ya que 3.700 ciudades con necesidades de suministro y gestión de residuos deben invertir hasta 2031 alrededor de 100.000 millones de euros para solucionar sus problemas.

Junto a la potencia del sector automovilístico, que arrastra a numerosas empresas españoles de componentes y auxiliares, como el Grupo Antolín o Gestamp, el turismo y la sanidad son territorios aún vírgenes que florecerán en los próximos años gracias al auge de la clase media.

Más complicado lo tienen los bancos y seguros, que siguen controlados por el sector público, y los artículos gastronómicos más representativos de España, como el jamón, el vino y el aceite de oliva. En este país de mayoría hinduista, donde las vacas son sagradas, el 14,2% de la población son musulmanes que no toman cerdo ni vino, gravado además con un arancel del 120%.

«Aunque hay un elevado consumo interno y 90 millones de ricos forman parte de una élite muy buen educada y con fuertes lazos con el extranjero, la India es un país cerrado y muy descentralizado que no tiene unidad de mercado y se está planteando ahora un impuesto nacional al consumo para eliminar las distintas tasas que impone cada Estado», observa Carlos Jiménez. Además de las taras burocráticas, las dificultades se multiplican por ciertas reticencias a la inversión extranjera debido a su pasado colonial y a la división en castas, que ha derivado hacia un creciente clasismo. Para colmo, la resignación que pregona el hinduismo frena el «ascensor social» al responsabilizar de la situación actual a una vida anterior. Y para progresar en los negocios, ya se sabe, hay que mirar al futuro, no al pasado.

Déficit comercial de España

El año pasado, España exportó a la India 1.257 millones de euros, casi el doble de lo que importó, que ascendió a 3.096 millones de euros. Las principales exportaciones españolas se basaron en maquinaria, aparatos eléctricos, plásticos, químicos, combustibles y vehículos. Por su parte, las importaciones indias consistieron en prendas de vestir, vehículos, productos químicos, pescado, marroquinería, cuero y calzado. Desde el año 2000, España solo ha invertido 1.800 millones de euros en la India. Más baja aún es la inversión de este país en España: 700 millones de euros.

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