Real Madrid

Bale, cuando el dolor es una obsesión real

El galés afirma que sus lesiones son verdaderas, no psíquicas; quiere reaparecer en el Mundial de Clubes

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Gareth Bale escucha que sus lesiones pueden ser producto de una obsesión psicológica para no romperse y le duele en el alma, más que en el cuerpo, ver cómo se buscan argumentos extraños para justificar las diecinueve dolencias sufridas en el Real Madrid a lo largo de cinco temporadas. Zidane contestó a ABC esa cuestión: «No es un problema psicológico. Gareth sintió molestias en el partido de Copa en el sóleo izquierdo. No es nada importante, no es una lesión, pero preferimos no arriesgar».

El dilema que vive el delantero es de sensaciones. Ha soportado tantas roturas en ambas piernas, especialmente en el gemelo izquierdo (once), que cualquier dolor se convierte en un juicio de valor. El problema que convive con el británico es que las molestias se transforman en una obsesión, porque históricamente se han confirmado como una lesión real cuando el futbolista forzaba la situación. Se siente el patito feo de la BBC.

No exagera: cada vez que Bale ha dicho que siente molestias se ha confirmado una lesión

El aficionado siente pena con Bale. Sus compañeros, con Ramos a la cabeza como capitán, le dan cariño. Cada vez que rinde se rompe. Fue el mejor en Dortmund el 26 de septiembre (1-3), donde dio un gol a Cristiano y protagonizó otro, para solicitar el cambio a la hora de juego, víctima de una nueva rotura. Reapareció el martes pasado ante el Fuenlabrada y tras marcar la diferencia con un gol y otra acción que propició el segundo tanto madridista (2-2) se quedó parado, preocupado por un dolorcillo. Cuando Zidane le felicitó, el galés le respondió con otro tic de miedo. «Siento molestias». Y el entrenador fue rotundo en el pronóstico: «Bale volverá a jugar cuando él quiera». Sus palabras decían que será el propio Gareth quien dictaminará su regreso. Ya no hay prisas. El lema interno es claro: «Mejor tarde que nunca». Es la clave del futuro del atacante.

Volverá a la competición cuando se encuentre en condiciones personales de hacerlo. Su dolor es una obsesión verídica, no es una exageración psicológica consecuencia de la desesperación por ser derrotado por diecinueve lesiones y esta última molestia en el maldito sóleo izquierdo, que le ha dejado fuera de combate en once ocasiones. «Sus lesiones surgen porque Gareth tiene una potencia muscular enorme y para jugar bien debe darlo todo en el campo», señala Zidane. El objetivo del número once es jugar en el Mundial de Clubes.

No es débil: no tiene el umbral del dolor muy bajo, sus dolencias existen, son reales

«Posee el umbral del dolor en un listón muy bajo, no lo soporta», dicen algunos. No es cierto. Porque cada vez que el cuarto fichaje más caro del mundo, 91 millones, ha dicho que no se encontraba bien, tenía razón. Estaba roto. El galés no se ha inventado nada.

Es objeto de demasiada suerte este jugador, al que también le duele escuchar que no está integrado. Habla español y entiende español. Lo demás son ganas de buscarle más problemas.