Real Madrid

Ramos, el enmascarado de San Mamés

El capitán se la juega quince días después de romperse la nariz. Es una final de Liga y arriesga ante la preocupación de los médicos

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Los médicos están preocupados. Se enfrentan al capitán intrépido. A un futbolista que no le tiene miedo a nada y a nadie. A un central que ha disputado muchos más partidos de los que algunos creen en condiciones infrahumanas, al límite de lo imposible. Si los rivales supieran en qué situación estaba el sevillano en ciertos encuentros que les ganó se quedarían alucinados. Esta noche, Ramos se desmarca de la prudencia que le aconsejan los doctores para jugar «una final de Liga». Piensa que el equipo le necesita. Zidane admite en su fuero interno de Valdebebas que es cierto. Sin el andaluz, la zaga ha demostrado debilidad frente al Málaga y el Fuenlabrada. Es necesario, imprescindible.

El sevillano arriesga al máximo porque es un partido clave para el futuro; le piden que se reserve para el Mundial de Clubes y para el clásico de Navidad, pero piensa que lo más importante se dirime hoy. Y quiere marcar gol de cabeza

El rojiblanco Lucas, hermano de Theo, le rompió la nariz de una patada el 18 de noviembre, en el Metropolitano, al intentar despejar el balón dentro del área. Fernández Borbalán no señaló nada, pero Ramos se quedó con la nariz fracturada e indignado por «¡un penalti tan claro!». Se ha preparado durante dos semanas para reaparecer hoy. El hueso acaba de soldar y el defensa se protegerá en el partido con una aparatosa máscara.

Zidane alineará hoy al once que ganó la final de Cardiff ante la Juventus

Ha trabajado varios días con la máscara puesta para acostumbrarse a ella. Es incómoda. Los bordes le impedían ver cómo deseaba. Todo era cuestión de adaptarla a su nariz. Sus compañeros le llamaron el Llanero Solitario. Y el jefe del equipo se ha ejercitado con dureza para comprobar que puede rendir al máximo con el antifaz negro.

Los médicos le rogaban que no se arriesgara. Le decían con buenos argumentos que es precipitado y debería pensar en el Mundial de Clubes y en el clásico de Navidad. La dureza de los enfrentamientos con el Athletic, donde prima el fútbol aéreo sobre Aduriz y Raúl García, eran otro análisis para impedirle reaparecer. El capitán estudió la situación con Zidane y expuso una razón muy clara: ahora lo único importante es vencer en San Mamés. Es una jornada vital para delimitar las opciones ligueras del campeón. Y nadie le pudo contesta lo contrario. Porque «Zizou» alineará hoy al once que ganó la Champions en Cardiff. Es otra final.

Ramos, el mejor abogado defensor de Keylor

La batalla de San Mamés presenta un enmascarado y un duelo con morbo de portería a portería, Keylor frente a Kepa. Ramos es el primer abogado defensor de Navas. Para él no hay dudas de quien debe ser el guardameta titular del Real Madrid en 2018. A ciento cinco metros de distancia jugará el cancerbero vasco, que está tocado y adelanta su retorno al once para plantar cara a quienes dicen que se esconde porque desea marcharse del Athletic en el mercado de invierno. La eliminación copera de los rojiblancos añade dramatismo al encuentro. Y Ramos desea marcar de cabeza.