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CÁDIZ CF

La promesa de Van der Vaart

El cadismo sueña con un equipo formado por Chico, Lobos y el holandés... ¡despierten!
Por  13:40 h.

Un equipo de ensueño en Primera División. Con el hijo pródigo, el gaditano Chico Flores, mandando desde la defensa. En el medio el finísimo Lucas Lobos, que en cada entrevista manifiesta sus ansias locas por volver a vestir de amarillo. Junto a él Rafael Van der Vaart, que ha prometido a su abuelo terminar su carrera en el Cádiz CF. ¡Qué bastinazo!

Venga, ahora despierten. Se habrán quedado dormidos apoyados en la barra de metal que separa a la grada del césped artificial de San Ignacio, el campo de El Palo. ¿Recuerdan? Sí, ha sido un bonito sueño, pero la realidad mantiene la pesadilla.

El Cádiz CF juega en Segunda B, y si alguien tenía dudas se le habrán despejado el pasado domingo viendo donde se jugaba la vida la escuadra de Claudio Barragán. En un campo más propio de fútbol 7, sin espacios, donde cada día juegan los colegas sumando su pequeña aportación y cada dos semanas el equipo del barrio.

Lo de Van der Vaart queda bien como chisme, como gracia, hasta como buena campaña de márketing. Solo eso. Pero el fútbol es presente, si apuran contiene algo de pasado (remotísimo). No existe el futuro. Porque en el futuro de Pepe Mata el Cádiz CF estaría jugando en Europa (se puso un plazo de cinco años), Gaucci se sentaría en un palco de Primera porque el dinero no sería un problema, y Baldasano… casi como Verdejo, ese iluminado que intentó comprarle el club a Muñoz para meterlo en la ‘Champions League’. Ah, y Kiko se habría retirado en Carranza y no en Almendralejo.

Por tanto el defensa ahora es Servando, el centrocampista Espinosa y el mediapunta Machado. Puede que no sean tan ‘molones’, pero son la realidad. El presente. Curiosamente, los únicos que tienen en sus manos el futuro del Cádiz CF.