Triatlón Una pájara de 18.000 euros

El español Fernando Alarza pide que se descalifique a los hermanos Brownlee. En juego, el premio por ser segundo

Alistair (izquierda) sujeta a Jonathan Brownlee (derecha) en la recta final antes de la meta
Alistair (izquierda) sujeta a Jonathan Brownlee (derecha) en la recta final antes de la meta - AFP

Al mediodía del pasado martes, en la sede de la Federación Española de Triatlón estaban sopesando las consecuencias para su imagen por una reclamación con fines económicos. Se entendió en la organización española que la secuencia dramática de los hermanos Brownlee, ese bamboleo de Jonny a cuatrocientos metros de la meta en Cozumel con el título de campeón mundial a la vista y el conmovedor rescate de su hermano Alistair apoyándolo en su hombro que ha dado la vuelta al mundo, podría dañar su reputación si se persistía en la idea desolicitar la descalificación de los hermanos ingleses para favorecer a Fernando Alarza. El triatleta toledano, noveno en la prueba, se jugaba mucho en realidad. Entre ser tercero o segundo en la general de la Copa del Mundo hay una diferencia de 15.000 euros. Mucho dinero para un deporte que, hasta hace unos años en España, vivía casi en la clandestinidad.

La épica y el sentido agónico del deporte casan mal con su majestad el euro. Eso valoraban en la Federación Española de Triatlón después de presentar una reclamación para que anulasen el resultado de los Brownlee. «Solo solicitamos que se cumplan las normas», dijo una fuente del organismo a ABC. «Valoramos el gesto de apoyo de los Brownlee porque fue impactante, pero queremos que se juegue en igualdad de condiciones».

Regla difusa

La Federación y Fernando Alarza se amparan en el punto 2.2 del apartado A del reglamento de la ITU, la Federación Internacional, que prohíbe recibir ciertas ayudas de otros triatletas. «La asistencia por parte de personal de la organización y oficiales técnicos está permitida pero limitada a una asistencia de bebidas, nutricional, mecánica o médica, sujeta a la aprobación por parte de un delegado técnico o un juez de carrera».

Como siempre, la línea de la norma es muy difusa. En ningún caso se especifica que un atleta pueda sujetar a otro por el hombro y ayudarle para que alcance la línea de meta. La Federación presentó el requerimiento unos minutos después de concluir la prueba que otorgó el campeonato mundial al mallorquín Mario Mola, quien se benefició más que nadie del desfallecimiento de Jonny Brownlee. La ITU lo rechazó en primera instancia, pero los españoles continúan con su demanda. En la trastienda de este episodio subyace uno de los asuntos que han convertido al triatlón en un reclamo para preparadores, entrenadores, médicos y atletas. Los suculentos premios que reparte.

Fernando Alarza recibiría 3.600 euros por su noveno puesto en Cozumel. Y si descalificaran a los dos hermanos británicos se embolsaría 5.800. Pero la mayor diferencia económica reside en el cómputo global por la clasificación en la Copa del Mundo. Entre ser tercero (se lleva 34.000 euros) o segundo (49.000) hay una distancia de 15.000 euros. El triatleta de Talavera se juega, entre unos premios y otros, algo menos de 18.000 euros. El vahído de Jonny Brownlee y su desesperado aterrizaje en la meta tienen más valor del que aparentan.

El triatlón ha disparado las expectativas económicas de sus practicantes profesionales. La aparición de potentes patrocinadores y el atractivo de un deporte que ha seducido en muchos países han elevado la cuantía de los premios. En 2014 la ITU incentivó a los triatletas con un interesante incremento en las bonificaciones. Más de dos millones de euros en las Series Mundiales y un aumento de casi 300.000 en la Copa del Mundo.

El dinero fluye en el triatlón, el deporte de los superhombres que combina natación (1,5 kilómetros), ciclismo (40) y carrera a pie (10). El vencedor de la Copa del Mundo, Mario Mola, se agenció solo por ese título 72.000 euros. El inesperado vencedor de la prueba en Cozumel, el sudafricano Henri Schoeman, facturó 27.000 euros. El ganador de cada carrera de las Series Mundiales cobra 16.000 euros. El décimo clasificado en México, gran final del torneo, se lleva 3.300 euros. Cifras que han transformado la realidad de este deporte.

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