DE SAN BERNARDO
Entrevista

José Ángel de la Casa: «El gol de Iniesta es el único que he cantado en casa»

Narró trescientos partidos de fútbol, seis Juegos Olímpicos y ocho Mundiales en TVE. Es un ejemplo a seguir para saber vivir con el párkinson

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Era el comentarista por antonomasia de la selección española y el ERE de Televisión Española en 2007 le dejó sin narrar los éxitos de las Eurocopas conquistadas tanto en 2008 como en 2012 más el Mundial 2010. «El gol de Iniesta es el único que he cantado, en casa, desde que lo dejé». En el campo chilló, sin espuma en la boca, cuando Señor anotó el duodécimo gol a Malta. Narró los partidos afectado por el párkinson desde 2004. La Federación Española de Párkinson, presidida por Ander Duque, le ha elegido como protagonista de la convivencia titánica con la enfermedad en un documental titulado «Un señor de la casa». Pide un café solo de máquina, un vaso de agua, y nos narra el partido de su vida junto a un comentarista, «Párkinson», que no habla, pero que pega patadas.

«Hoy no se hace periodismo, se hace un espectáculo donde caa periodista es de un equipo, lo defiende y critica al contrario porque no es el suyo»

Nació en Los Cerralbos (Toledo) en 1950. Entró en Radio Nacional de España en 1974. Ingresó en TVE en 1977. Cubrió los Mundiales de fútbol desde Argentina 1978 y los Juegos olímpicos desde Los Ángeles 1984. Se fue de TVE en 2007. En 1998 recibió el Premio Ondas a la mejor labor profesional (foto). El 28 de marzo de 2007 narró para TVE el España-Islandia y se despidió así: «Ha sido un placer durante treinta años, espero que para ustedes también». Un año después, España ganó la Eurocopa.

—Trabajo los últimos cuatro años en TVE con la enfermedad ¿Se puede?

—Sí, lo importante es saber que tienes párkinson. Un día, en un partido de la selección, me temblaba el micrófono en mis manos. Un amigo lo vio por la tele, se dio cuenta, me llamó y me dijo: «Tienes que ir al médico». Presagiaba lo que se confirmó: párkinson. Y comencé una convivencia con él que hoy persiste. Tras aquel temblor en las manos, continué transmitiendo partidos con un micrófono puesto en el cuello.

«Me fui en 2007 en el famoso ERE de TVE en 2007 donde no marchamos 4.500 personas. Podía quedarme, pero tenían la potestad de mandarte a otra ciudad. Te echaban, vamos. Y como no hacen un estudio de la calidad de tu trabajo, hacen un ERE con la justificación del listón de tu edad y así no hay debate»

—Usted pudo con la enfermedad. No le echó de TVE, se fue en un ERE. ¿Por qué no quiso continuar?

—Viví el famoso ERE de TVE que afectó a 4.500 personas. Cuando no te pueden echar por la calidad de tu trabajo, tienen la justificación de la edad para poner el listón. Yo tenía 57. Podía quedarme, pero en realidad no podía. Si seguías, tenían la potestad de enviarte a otra ciudad. Me acogí al ERE porque ya lo había hecho todo en el periodismo deportivo, no podría conseguir más. Desde 1977 a 2007 narré todos los partidos de España, finales de Champions, Recopas y Copa de la UEFA, finales de Copa, todos los Juegos Olímpicos desde 1984 y todos los Mundiales de Fútbol desde 1978. ¿Qué podía hacer más?

«De todos modos, me fui en el momento justo, ya lo había hecho todo: seis Juegos Olímpicos, ocho Mundiales, casi treinta finales de Champions. No podìa hacer más cosas»

—¿No siente haberse perdido la gran era de España: Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012?

—No. Yo viví en esos treinta años anteriores días únicos con la selección, como el 12-1 a Malta y el subcampeonato en la Eurocopa 1984. Cuando ganamos el Mundial con el gol de Iniesta y pensé en todo el trabajo que tenían los compañeros le dije a Inmaculada (su pareja, sevillana, la que le marca como Maceda en la sombra): ¡Qué pereza, lo que hay que trabajar ahora! Me fui en mi momento.

«Cuando viví el gol de Iniesta y pensé en todo el trabajo de los compañeros, me dio pereza: Lo que se les veína encima. Pensé que me fui, sí, en el momento justo»

—El párkinson nunca pudo con usted. Protagoniza ese documental, «Un señor (autor del 12-1) de la casa», para transmitir consejos y el mensaje de abordar la lucha contra la enfermedad. ¿Cómo es su pelea?

—No hay que dejar que te derrote. Para combatir al párkinson hay que estar siempre activo. Si te paras, si te hundes y te quedas en casa, has perdido la guerra. Yo juego al golf porque me ayuda mucho. La natación siempre es buena, pero a mí no se me da bien. Hago abdominales, porque noto que si no tengo fuerza en el tronco del cuerpo me caigo hacia delante y puedes sufrir una fractura u otras lesiones importantes. Tienes que ejercitarte y sentirte fuerte. Y yo canto. Me gusta mucho cantar. No todos los párkinson son iguales, se manifiestan de manera diferente y lo fundamental es que le cuentes a tu médico lo que sientes para dosificar tu medicación. Solo así podrás controlarlo.

—Usted ejerció en TVE un periodismo muy difícil, porque al ser la televisión pública debía ser ecuánime y no opinar. ¿Podría trabajar hoy en este periodismo convertido en un espectáculo, donde cada uno va con un equipo como si estuvieran en un bar?

—Yo no podría trabajar hoy. Yo no tendría sitio en este periodismo de chaqueta puesta, en la que cada uno es de un equipo, lo defiende y no lo niega, sino que lo demuestra, y critica al equipo contrario porque no es el suyo. Esto que sucede hoy no es periodismo y los que lo hacen no son periodistas, sino que son personas que actúan en un «show». Montan un espectáculo. Hoy ya no se hace el periodismo de verdad, el de antes, el de salir a la calle y buscar y dar noticias. Ese era el periodismo que hacía yo, siempre en la calle. Ahora, los periodistas no viajan, están sentados en su trabajo.

—En ese periodismo de TVE que debía ser objetivo y no opinar ¿qué momentos más difíciles recuerda?

—Un partido muy complicado fue la final Real Madrid-Valencia de la Champions 2000. El Madrid ganó con claridad pero no podías decir que un equipo jugaba mejor que el otro, porque el seguidor del que perdía estaría enfadado y en esa situación se interpretan mal todos los comentarios. Tenías que explicar que uno jugaba bien y el otro también, pero menos. Todas las finales con dos clubes españoles eran difíciles.

—¿Qué momentos recuerda con más alegría de esos treinta años de vivencias al más alto nivel deportivo?

—Recuerdo con felicidad todas las finales europeas ganadas por equipos españoles. Nunca olvidaré la final que ganó el Zaragoza con el gol de Nayim.

—Usted narró jornadas históricas de nuestro deporte en Juegos Olímpicos y de Mundiales de Fútbol. ¿Qué destaca de toda esa larga etapa?

—Fui comentarista de la medalla de bronce de Abascal en Los Ángeles 84 y del oro de Cacho en Barcelona 92. Y de otras muchas medallas. Viví el Mundial de Menotti en Argentina 78, el de España en 82, la reacción en la Eurocopa de Francia 84 y el Mundial de Corea del Sur y Japón con los goles que nos anularon ante los coreanos.

—A su lado fueron comentaristas Di Stéfano, Míchel, Bakero, Julen Guerrero y otros muchos exfutbolistas ¿Aprendió mucho de fútbol?

—Aprendí mucho de fútbol y de la vida. Te contaban experiencias increíbles. Di Stéfano tenía la simplicidad de definirlo todo con una palabra. Míchel fue quien que más tiempo estuvo conmigo. Todos me dejaron huella.

—Oiga, ahora que nadie nos ve ¿Es verdad que los jugadores de la selección española echaban espuma por la boca en el 12-1 a Malta?

—¡Ja, ja! Menuda mentira la de los malteses. Y también les envenenamos con limones, ¡ja,ja! Hay que contar una cosa: aquellos jugadores malteses solo entrenaban algunos días a la semana. Cuando los ojeadores de la selección española fueron a Rotterdam a presenciar el Holanda-España contaron que los holandeses les hicieron quince ocasiones claras. Rincón lideró al grupo: «Es posible hacer los once goles». Y lograron doce. Si hubiéramos necesitado quince, los marcamos.