Cultura - Teatros

«Otelo», de Verdi, abre la temporada del Teatro Real

Los Reyes asistirán a la función inaugural, el jueves 15

Gregory Kunde y Ermonela Jaho
Gregory Kunde y Ermonela Jaho - Javier del Real

Con la presencia de los Reyes, el Teatro Real levantará el próximo jueves el telón de una nueva temporada, que se enmarca en las celebraciones del bicentenario del coliseo madrileño. Arrancará el curso con una de las grandes óperas del repertorio: «Otello», obra crepuscular de Giuseppe Verdi, que escribió ya septuagenario la que está considerada una de sus obras maestras. Entre los que lo piensan figura Renato Palumbo, que se encarga de la dirección musical de esta producción, que cuenta en el reparto con el que probablemente es el mejor Otelo de nuestros días: el tenor estadounidense Gregory Kunde. Le acompañan, en los principales papeles, Alfred Kim (que se alterna con él en el protagonista), George Petean y Ángel Ódena, que se turnan como Yago; y Ermonela Jaho y Lianna Haroutounian, que encarnan a Desdémona.

Giuseppe Verdi había decidido retirarse cuando el editor Giulio Ricordi le convenció de que abordara la composición de una ópera sobre la tragedia del moro de Venecia. Sabía que Shakespeare era un anzuelo demasiado poderoso para que el músico rehusara hacerlo, y además contaba con la habilidad del libretista, Arrigo Boito.

Éxito inmediato

El resultado fue una ópera que obtuvo un sonoro éxito desde el día de su estreno en la Scala de Milán, el 5 de febrero de 1887. A España -más concretamente al Teatro Real- llegó sólo tres años más tarde, el 9 de septiembre de 1890, y se reeditó el éxito. «“Otello” es la herencia máxima de Verdi como compositor -asegura Renato Palumbo-. Hay en ella una evolución muy radical de su lenguaje».

La dirección escénica de este «Otello» (realizado en coproducción con la English National Opera y la Kungliga Operan de Estocolmo) corresponde a David Alden. «Los personajes son el centro de la acción -dice del trabajo de Alden Renato Palumbo-, algo que se necesita en el centro de la ópera, donde se trabaja en ocasiones más con los efectos que con la cabeza».

Celos y racismo

El personaje de Otelo es el paradigma de los celos, pero también en torno a su figura -un aspecto que adquiere mayor relevancia en nuestros días- gravita el racismo. «No es el tema de la ópera», dice Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real. «Puede haber algo de ello en Shakespeare, pero no hay nada en Verdi, y mucho menos aún en esta producción -añade Palumbo-. Afortunadamente, David Alden no ha querido un protagonista pintado de negro».

El director de orquesta explica: «En realidad, todo parte de un malentendido. Otelo es “el moro de Venecia”; pero Moro es un apellido muy habitual allí. Yago, en dos frases, habla despectivamente del “moro”, pero lo hace movido por la envidia y el rencor, y no por racismo».

Y aprovecha Palumbo para alabar el libreto de Arrigo Boito, «magnífico, insuperable, y de él parte el “Otello” de Verdi, en el que está la política, el amor, los celos, la búsqueda del poder; todo ello convierten a esta ópera en modernísima». Y concluye Matabosch: «Shakespeare utliza el color de Otelo, el componente racial, para explicar la inseguridad del personaje. La habilidad de Arrigo Boito y de Giuseppe Verdi es que, aun eliminando ese elemento racista, mantienen la inseguridad, que le lleva a cometer atrocidades. Shakespeare presenta a Desdémona como una mujer blanca, delicada, un icono de la femineidad, cuyo amor por Otelo no entiende nadie, parece arte de magia. Sí entienden que Otelo esté loco por ella. Y Shakespeare hace que Yago maniobre para despertar esa inseguridad de Otelo».

Exposición

El impulsor de esta ópera fue el editor Giulio Ricordi y, para arropar las representaciones de la ópera, el Teatro Real cuenta con la colaboración del Archivio Storico Ricordi, que ha preparado una exposición, «El nacimiento del “Otello” de Verdi», que documenta el origen de la obra a través de piezas como los figurines de Alfredo Edel, fotografías de la época, partituras, cartas y otros objetos.

«Otello» es la primera ópera de una temporada en la que el Teatro Real puede sacar pecho. Con «las cuentas saneadas», según Gregorio Marañón, presidente del Patronato del coliseo, y una crisis económica superada, de la que el teatro ha salido «reforzado», según sus palabras, comienza el curso con 19.735 abonados, 2.400 más que hace un año. A lo largo de la temporada se ofrecerán 230 funciones: 108 de los 15 títulos de ópera que se ofrecerán; 13 funciones de danza a cargo de tres compañías distintas; 16 conciertos y recitales líricos; 82 funciones para el público infantil y juvenil; seis conciertos en el ciclo «Los domingos de cámara» y cinco proyecciones de «Ópera en cine».

Retransmisión

Ignacio García Belenguer, director general del Teatro Real, destaca tres objetivos para esta temporada, integrada en el trienio de celebraciones del coliseo: desarrollo de los proyectos audiovisuales (una de las joyas de la corona del Real en los últimos años), el desarrollo tecnológico en las óperas y la vinculación del género con las redes sociales. Con la colaboración del British Council, que lo incluye en su programa Shakespeare Lives, el «Otello» del Teatro Real se retransmitirá en directo el día 24 a ciento cuarenta países en todo el mundo; seis días después se retransmitirá también a Iberoamérica (Chile, Colombia, México y Venezuela) y se ofrecerá en pantallas instaladas en Granada, Murcia (la playa de San Javier), Sevilla y Valladolid.

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