Cultura - Teatros

Cuando Buero Vallejo trabajó para Orson Welles

La SGAE rinde homenaje al dramaturgo y presenta la edición del guión que escribió para «Campanadas a medianoche»

Antonio Buero Vallejo, en su casa de Madrid en marzo de 1999
Antonio Buero Vallejo, en su casa de Madrid en marzo de 1999 - Asia Martín

El 14 de octubre de 1964, Orson Welles comenzó el rodaje en España de «Campanadas a medianoche», su película favorita y «la más completa», según aseguraría años más tarde en una entrevista a la BBC, y detrás de la cual estaba el productor español Emiliano Piedra, que tuvo que lidiar con los caóticos modos y los obsesivos afanes perfeccionistas del genial actor estadounidense. Para Welles aquél era un proyecto especial; en él encarnaba a un personaje shakespeariano por el que sentía una singular atracción: sir John Falstaff, que aparece en las dos partes de «Enrique IV», en «Enrique V» y en «Las alegres comadres de Windsor».

Orson Welles quería que su guión, realizado a partir de distintos textos de William Shakespeare, tuviera traducciones cuidadosas -y literarias- en sus versiones internacionales. Emiliano Piedra pensó entonces, para la traducción española, en Antonio Buero Vallejo. Por aquel entonces, Buero era uno de los dramaturgos más respetados y admirados en España, con obras como «Historia de una escalera», «En la ardiente oscuridad» o «El concierto de San Ovidio». Había firmado además, en 1961, una versión de «Hamlet» que dirigió en el Teatro Español José Tamayo.

Encargo

A finales de febrero de 1965, Emiliano Piedra se reunió con Buero Vallejo para encargarle los diálogos españoles de «Campanadas a medianoche». El contrato estipulaba que el autor recibiría 200.000 pesetas por «la traducción y adaptación de diálogos de la versión inglesa del guión original de Orson Welles» y que se incluiría al dramaturgo en los títulos de crédito como autor de los diálogos.

Tras dos meses de trabajo, salpicados por las modificaciones que el cineasta hacía sobre la marcha en el guión, Buero entregó la versión definitiva a la productora. La tituló «Campanas a medianoche» y lo justificó en el reciente estreno de una comedia de André Obey titulada «Las campanas de medianoche»; se preguntaba Buero si no convendría cambiar el título de la película y concluía: «Diciendo “Campanadas a medianoche” el problema subsiste, y sería título más feo y largo».

Retirada de los títulos de crédito

En una carta a la Sección Cinematográfica de la SGAE fechada el 6 de noviembre de 1965, Buero Vallejo explicaba que Emiliano Piedra le había llamado para decirle «que estaban efectuando pruebas, que las partes en verso no eran fáciles de doblar y que podían resultar además poco adecuadas para los grandes públicos». Piedra realizó numerosas modificaciones en el texto que el dramaturgo le entregó; tantas, que cuando Buero vio una copia de la primera versión de la película, pidió que se retirara su nombre de los títulos de crédito: «Hacer figurar mi nombre -escribió a los productores- como autor de los diálogos, no sólo es negativo para mí; opino que también lo sería para ustedes y para la película».

Buero guardó el guión en sus estanterías. En 2002, y en un artículo titulado «Buero Vallejo y el cine», Mariano de Paco aludía a este texto y decía que se daba por perdido. Dos profesores de la Universidad Complutense, Luis Deltell y Jordi Massó, estaban trabajando en un estudio similar y, cuando se reunieron con Carlos Buero -hijo del dramaturgo-, le preguntaron por el guión. «Nos contestó que no estaba perdido, que lo tenía él», recuerda Massó.

«Tras la muerte de mi padre -completa el relato Carlos Buero-, yo me puse a ordenar papeles; tenía cientos de ellos sin orden ni concierto, y es probable que él mismo no recordara que tenía el libreto. Entre esos papeles encontré el guión, y lo dejé archivado».

Edición

No fue sencillo, aseguran tanto Massó como Buero, encontrar una editorial que decidiera publicar el libro. «A mí me sorprende -dice el hijo del escritor-, porque no solo es un texto inédito de mi padre, sino además se refiere a una película importantísima, sobre la que se ha escrito muchísimo; tal vez sea la película más estudiada de la historia del cine».

Finalmente la editorial Stockcero, radicada en Miami, ha publicado el texto, cuya presentación es el acto más destacado del homenaje que la SGAE rendirá, el 7 y el 8 de noviembre, a Buero Vallejo para recordar su nacimiento, el 29 de septiembre de 1916. La edición -que hasta ahora se distribuye únicamente a través de Amazon- lleva la firma de Deltell y Massó. Éste destaca que «en realidad, no hay nada de propia cosecha de Buero. Su trabajo es adaptar, a un castellano similar al del Siglo de Oro, los diálogos que escribió Orson Welles, algunos de los cuales eran los versos literales de Shakespeare».

«No ha sido un trabajo especialmente complejo -sigue Massó-; es un texto muy limpio, pero estaba pensado para que lo utilizaran los actores del doblaje, no para que fuera editado. Aun así, únicamente hemos tenido que decidir sobre las indicaciones técnicas y sobre las anotaciones que escribió Buero al margen, y que corresponden a los añadidos que introducía Welles sobre la marcha». Esta inquietud del cineasta le añade al texto encontrado un valor añadido, asegura el profesor de la Complutense. «En el guión figuran tres escenas que fueron finalmente eliminadas en el montaje final, y gracias a que tenemos el texto de Buero podemos saber cómo eran».

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