
Los actores franceses Catherine Deneuve y Fabrice Luchini posan durante el pase gráfico de 'Potiche', del francés Francois Ozon. / Efe
Chile sueña con su primer León de Oro
El cineasta chileno Pablo Larraín aspira a ganar el León de Oro de la Mostra de Venecia con su filme Post Mortem, una "autopsia" de la historia reciente de Chile ambientada en los días previos al golpe militar de 1973.
El director de cine, que se encuentra en Venecia con los protagonistas del filme, Alfredo Castro y Antonia Zegers, desfilará el domingo por la pasarela del Lido poco después de los protagonistas de la película china The detective Dee and the mystery of Phantom Flame de Tsui Hark sobre la antigua dinastía Tang.
"Es la historia del golpe militar en Chile. El ideal de Mario, el protagonista, de conquistar el amor imposible de una mujer, es también el ideal de una nación que intenta conquistar un modelo noble pero inalcanzable: el socialismo", ha escrito Larraín en el folleto de presentación de la película.
El cineasta chileno, el único realizador de América Latina seleccionado para el concurso, presenta una película ambientada en pleno 1973 y centrada en el subterráneo del Hospital Militar el mismo día del golpe militar, cuando se debe realizar la autopsia al cadáver del presidente socialista derrocado Salvador Allende.
El filme narra la historia de un funcionario de la morgue de Santiago de Chile que redacta el informe forense sobre la autopsia del fallecido Allende y termina por recorrer uno de los momentos más negros de la historia de ese país y de América Latina.
Dos leyendas vivas del cine, los franceses Catherine Deneuve y Gerard Depardieu, han regresado a la Mostra de Venecia con una comedia divertida, Potiche, sobre la liberación de un ama de casa en los años 70, suscitando carcajadas y ovaciones tanto del público como de los críticos.
La comedia satírica del renombrado realizador François Ozon ha deslumbrado por la ironía, inteligencia y humor con la que retrata la transformación de Suzanne Pujol (Deneuve) tras tomar las riendas de la fábrica de sombrillas del marido, enfermo del corazón.
Ambientada en el año 1977, cuando las damas burguesas estaban obligadas a atender las tareas del hogar, el filme aborda con ingenio el tema de la liberación femenina desde muchos puntos de vista. La cinta, que compite por el León de Oro, sirve a su manera para recordar a las nuevas generaciones la batalla iniciada por las mujeres hace más de cuarenta años para obtener un lugar en la vida social, fuera de la familia y más paritario.
"La situación de las mujeres está mejorando, pero lentamente", reconoce Denueve, que seduce con su magistral actuación. La esposa del autoritario señor Pujol, quien llegó al Lido vestida con un elegante traje blanco, forma un memorable dúo con el gran Gerard Depardieu, en el papel de diputado comunista y ex sindicalista defensor de los trabajadores. "La comedia a la francesa" tiene el mismo tono autoirónico de "la comedia a la italiana" de los setenta y como ellas divierte y denuncia con canciones, trajes y situaciones graciosas para encarar temas espinosos.
Desde Rusia con dolor
Completamente distinto es el filme ruso en concurso, Ovsyanki de Alekseï Fedortchenko, presentado también hoy. La muerte, el luto, las tradiciones de un pueblo que corre el riesgo de desaparecer, la etnia Mari -al este de Moscú, sobre el río Volga-, resultan un himno poético a las culturas olvidadas.
El largo viaje para despedir para siempre a la esposa recién fallecida, Miron, sirve de pretexto para describir paisajes, costumbres y usanzas. "Los personajes parecen simples y comunes pero en realidad tienen una gran riqueza interior", reconoce el cineasta, autor en el 2005 de Los primeros pasos en la Luna.
El cine italiano ha entrado en competición con el filme La pasión de Carlo Mazzacurati, sobre la crisis creativa de un director de cine, encarnado por el renombrado Silvio Orlando, actor fetiche del realizador Nanni Moretti. El desencanto por su oficio, la falta de ideas, las glorias y miserias de quien realiza el cine son narradas a través del protagonista, que acepta dirigir una representación teatral de La pasión de Cristo en un pueblo perdido de Toscana para poner remedio a sus problemas. "Nace de una experiencia vivida, de cuando se sufre un bloqueo creativo que luego se logra superar", ha admitido el cineasta, vencedor en 1994 del León de Plata por su filme El toro.