TRIBUNALES

El fiscal solicita penas de hasta 32 años de cárcel para los Cachimbas de Puerto Serrano

Los hermanos Venegas están acusados de asaltar en enero de 2015 la jefatura de la localidad y agredir brutalmente a dos agentes, uno de ellos perdió un ojo

Los tres hermanos cuando pasaron a disposición judicial tras ser detenidos
Los tres hermanos cuando pasaron a disposición judicial tras ser detenidos
M. ALMAGRO - Actualizado: Guardado en:

Paso a paso avanza el curso judicial sobre la brutal agresión sufrida en enero de 2015 por un policía local de Puerto Serrano por parte de los familiares de un detenido, que asaltaron violentamente la Jefatura para liberarlo. El agente herido perdió un ojo cuando le clavaron un cristal que habían roto de la puerta al entrar a la fuerza.

Tras haber concluido la instrucción el pasado mes de mayo, el fiscal ha formulado la calificación provisional y solicita para los supuestos agresores, los tres hermanos Venegas, conocidos en el municipio polichero como Los Cachimbas, penas que van desde los 18 a los 31 años de cárcel como autores, cómplices o cooperadores necesarios de numerosos delitos.

A los Venegas, el Ministerio Público les acusa de homicidio en grado de tentativa, resistencia, allanamiento con violencia, lesiones, atentado contra agente de la autoridad, daños y conducción temeraria. Por su parte, la acusación particular del agente que perdió el ojo, representada por el abogado Ramón Dávila, y la popular, que ejerce el sindicato profesional de policías municipales SPPME-A, elevan considerablemente la petición de condena de prisión para ellos ya que sostienen que, además de los delitos calificados por el fiscal, Los Cachimbas son también miembros de una organización criminal debido al modo que tuvieron de actuar aquella noche y a que su carrera delictiva así lo atestigua. Por ello, piden para los tres acusados de 39 a 59 años de prisión.

Las acusaciones elevan la solicitud de condena para los procesados hasta los 50 año

Del trompo al asalto

Los hechos se remontan a la noche del 17 de enero. Pasaban las diez, cuando Jorge Venegas, el menor de los hermanos que entonces tenía 27 años, conducía «de manera manifiestamente temeraria» por las calles del pueblo. Le acompañaba como copiloto su sobrino pequeño. Según indican las acusaciones, circulaban a gran velocidad y llegaron a hacer un trompo en la Plaza de la Constitución sin importarles que la patrulla de la Policía Local les estuviera dando el alto. Así, sin ningún amago de parar, alcanzaron los 100 kilómetros hora en tramos que estaban limitados a 20.Como indica el fiscal, pusieron «en riesgo»la vida de los conductores con los que se cruzaron, obligando incluso que los clientes de un bar tuvieran que levantarse rápidamente de una terraza para no ser arrollados.

Al ser perseguidos por la policía, huyeron y se refugiaron en el pub El Encuentro. Hasta allí llegaron los agentes para detenerlos por un delito contra la seguridad vial pero el menor de los Venegas se resistió. Fue entonces cuando llegó al bar su hermano mayor, José, de 39 años, junto a su hijo para intentar impedir el arresto insultando y propinando «patadas» a los agentes.

«Voy a cortarle el cuello a tu hijo»

Finalmente, los policías se llevaron a la Jefatura Local a Jorge. Una vez allí, con el detenido esposado, se presentó de nuevo José (quien llegó conduciendo el coche sin tener carné) y su hijo.Entonces, siempre según el relato de las acusaciones, empezaron a gritar a los policías para que pusieran en libertad a su hermano. «Voy a cortarle el cuello a tu hijo, violar a tu mujer y pegarle dos tiros a la perra de tu madre», exclamaron antes de escupirles y darles un cabezazo.

Consideran que debido a su actividad delictiva forman parte de una organización criminal

Las coacciones y las amenazas no paraban y fueron a más cuando los policías informaron a José que él también quedaba detenido por haberles agredido. Así, y ante el cariz que estaba tomando la situación, los agentes decidieron cerrar la puerta para evitar que escaparan y pidieron refuerzos.

En ese momento llegó el tercer hermano, Pedro, también procesado y cuya solicitud de pena es la más alta(32 años para la Fiscalía y 59 para las acusaciones particulares y popular). Pues bien, Pedro al ver cerrada la puerta de la jefatura, comenzó a golpearla y finalmente, como no podía entrar rompió el cristal. Ya en el interior se autolesionó y empezó a agredir a los policías para que soltaran a sus hermanos. Comenzaron las patadas, los cabezazos, los golpes e incluso los mordiscos. Hasta que con un cristal en la mano bajo la amenaza de «a ti te voy a matar» se abalanzó hacia ellos. Así, entre forcejeos y «aprovechando que el agente estaba inmovilizado de un brazo» que sujetaba su otro hermano, comenzó a clavarle en el rostro el cristal que llevaba, «al menos en cuatro ocasiones, llegándole a perforar el ojo izquierdo». Ante una gran confusión y el peligro que corrían sus vidas, los policías lograron salir de la Jefatura y refugiarse en el coche patrulla con el que se dirigieron de urgencia al centro médico dada la gravedad de sus heridas.

Por su parte, los tres hermanos y el menor sufrieron un accidente de tráfico al huir del lugar y, posteriormente, se atrincheraron en la casa familiar lanzando objetos contundentes contra los agentes hasta el momento de su detención a altas horas de la madrugada del día 18.

Para lograr detenerlos se tuvo que activar un importante dispositivo conjunto de la Guardia Civil y la Policía Local, llegados de todos los municipios de la comarca. También intervino en la detención el equipo especial del Grupo de Reserva y Seguridad número 2 con base en Sevilla, experimentado en asaltos y detenciones de riesgo.

El menor detenido fue puesto a disposición de la Fiscalía de Menores y el resto a disposición del juzgado de Arcos que decretó el ingreso en prisión de todos.

La principal víctima, el policía local Juan Cadenas, 32 años, casado y con dos hijos, perdió el ojo. Aquella noche pudo salvar su vida pero se despidió para siempre de su carrera profesional.

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