El policía local Juan Cadenas. - FRANCIS JIMÉNEZ
TRIBUNALES

«La decisión del Supremo me reconforta pero queda mucho por luchar»

El policía local Juan Cadenas recibe con alegría que el Alto Tribunal no haya admitido el recurso de los Cachimbas, el clan que le reventó el ojo y casi le mata

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Después de casi tres años de aquella fatídica noche del 17 de enero en la que Juan Cadenas perdió su ojo, su trabajo y casi su vida, la lucha judicial ha sido larga. A veces le ha dejado sin aliento, sin ganas, con una continúa indecisión sobre si merecía la pena seguir o, por contra, el viaje era demasiado caro para lo que ya había perdido en el camino. Sin embargo, continuó. La idea de ver a sus «verdugos» cumpliendo no se le iba de la cabeza. Por él mismo y por sus compañeros policías que «también llevaban demasiado tiempo aguantándolos como los 'amos' del pueblo». No desistió y de la mano de su abogado Ramón Dávila, Juan Cadenas inició la carrera hacia la ley pidiendo justicia y un castigo merecido para los que lo habían dejado «así»: los Cachimbas, los tres hermanos de Puerto Serrano, que le destrozaron de una puñalada en el ojo su sueño de niño de ser policía.

Los Cachimbas, en el banquillo.
Los Cachimbas, en el banquillo.

Y por fin, ahora, ha terminado parte de la lucha penal que empezó tras sufrir el brutal y violento ataque por parte de los hermanos Venegas. El Supremo ha rechazado todas las alegaciones presentadas en el recurso de casación de los Cachimbas. No ha admitido ninguna. Ni sus pretextos de drogadicción y alcoholismo, ni sus problemas mentales de trastornos, bipolaridad... ni ha aceptado tampoco lo que decían de que se les había impuesto penas o delitos no correspondidos. Ninguna. Las penas no se rebajarán. Pedro, el mayor de ellos, el que le clavó el cristal mientras los otros le sujetaban, tendrá que cumplir 13 años entre rejas. Sus hermanos, once y más de ocho años. «Me siento reconfortado», cuenta Juan Cadenas. «He cerrado por fin esa página. Queda mucho todavía pendiente pero de momento, al menos una, ya la puedo cerrar...».

Con el auto del Alto Tribunal en la mano y mirando atrás confiesa: «Es verdad que los ciudadanos siempre pensamos que la Justicia es lenta pero llega... llega». «Al principio creí que los años que les habían echado eran pocos para todo lo que hicieron pero la ley es la que es y los jueces la aplican, hacen lo que pueden». En su caso fue la Sala Octava de la Audiencia Provincial de Cádiz la que hizo «lo que pudo». Su decisión fue al Supremo y ahora éste la ha respaldado al cien por cien. «'Mi' sentencia fue muy buena, estaba muy bien fundamentada en todo. Por eso tenía la esperanza de que sus recursos no prosperaran». Y se ha cumplido.

«Ya les he ganado a ellos. Ahora me toca enfrentarme a la Administración»

Pero aquella madrugada de horror, sangre y destrozos no acaba en este auto de inadmisión del Supremo. Juan Cadenas es consciente de lo que queda. Este 'calvario' de citaciones tiene todavía pendientes algunos capítulos. «Ya les he ganado a ellos. Ahora me toca enfrentarme a la Administración». Este mismo miércoles, el policía local tiene una nueva cita en los juzgados para reclamar un recargo de prestaciones por la «evidente falta de seguridad» que existía en la Jefatura que, según sostiene, ayudó en gran parte a que le pudieran atacar con esa impunidad. Esta vez tendrá en frente al Ayuntamiento de Puerto Serrano, responsable del «deficitario» estado de la comisaría local, y al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).

La jefatura donde sucedieron los hechos más graves es una antigua estación de autobuses reconvertida. Como aseguraron en el juicio algunos de los testigos, el agresor, Pedro Venegas, rompió de una patada la puerta de aluminio de la entrada y cogió uno de los cristales para clavárselo a Juan Cadenas en el ojo y en la boca hasta llegarle casi a la yugular. «Estaba más seguro en mi casa que allí», le dijo Juan al juez en una ocasión.

Estado en el que quedó el chaleco de Juan Cadenas.
Estado en el que quedó el chaleco de Juan Cadenas.

Y después de esta cita, le quedará otra más. La impugnación de su incapacidad. Tras los hechos, el INSS le otorgó una permanente total asignándole sólo un 55 por ciento de su salario. El mismo día que firmaban su pensión, le concedían la absoluta con derecho a pensión del cien por cien de su base reguladora a su agresor. «Me reventó el ojo y casi me mata pero al final ha conseguido mucho más que yo». La batalla continúa y él sigue en la lucha.

Los Cachimba asaltaron la Jefatura de la Policía Local de Puerto Serrano.
Los Cachimba asaltaron la Jefatura de la Policía Local de Puerto Serrano.