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Opinión

El Tribunal Internacional de la Haya en su dictamen de 16 de octubre de 1975, declaró que «no había vínculos jurídicos de soberanía territorial entre el Sáhara Occidental y Marruecos. y que no muestra que Marruecos ejerciera actividad estatal efectiva y exclusiva en el Sáhara Occidental». Aún así, Marruecos organizó y dirigió la Marcha Verde, lo que no dejó de ser una auténtica invasión de Marruecos sobre un territorio ajeno. Supuso un acto de ilegítima agresión contrario a la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional. La ONU deploró dicha invasión a través de la Resolución 380 del Consejo de Seguridad, e instó a Marruecos a que se retirase inmediatamente del Sáhara.
España cedió la «administración temporal» a Marruecos y Mauritania por los Acuerdos de Madrid, que nunca se publicaron en el BOE, y cuya legalidad es negada por juristas de reconocido prestigio tanto por razones jurídicas internas como de derecho internacional. La ONU tampoco considera que los Acuerdos de Madrid sean título jurídico valido para que Marruecos ejerza como estado soberano, ni como potencia administradora sobre el Sáhara Occidental. Sin embargo, con la inestimable ayuda de Francia y EE UU, Marruecos se anexionó antijurídicamente el Sáhara, proclamando su soberanía sobre el territorio. En esta situación cobra todo el sentido jurídico y político la lucha del pueblo saharaui por sus legítimos derechos contra la ilegal ocupación marroquí.
La misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental, Minurso, es una misión de pacificación de la ONU, establecida en 1991 por resolución 690, para supervisar el cese del fuego; verificar la reducción de tropas de Marruecos en el territorio; supervisar la restricción de las tropas de Marruecos y el Frente Polisario a los lugares señalados; tomar medidas con las partes para asegurar la liberación de todos los prisioneros políticos o detenidos del Sáhara Occidental; supervisar el intercambio de prisioneros de guerra, hacer efectivo el programa de repatriación, identificar y registrar a las personas con derecho a voto así como organizar y asegurar la realización de un referéndum libre y justo, y dar a conocer los resultados.
Veinte años más tarde, los resultados de Minurso no pueden ser más decepcionantes. El cese del fuego entre el ejército marroquí y el Frente Polisario, en realidad ha consistido en un desmantelamiento de las unidades del Polisario, eso sí, precedidas de innumerables violaciones del alto el fuego por parte marroquí.
La verificación de reducción de las tropas marroquíes es una falacia. Las unidades marroquíes en el Sáhara no han hecho más que incrementarse. En la actualidad hay desplegados en la zona sobre 50 unidades tipo batallón, tanto como toda la Fuerza de Maniobra española. Se han contabilizado hasta 140.000 soldados marroquíes en el Sáhara. La restricción a los lugares señalados de las tropas marroquíes en el Sáhara es otro atropello. Las unidades militares marroquíes ocupan todo el territorio, y tienen una destacada presencia en todas las ciudades del Sáhara. Constituyen un verdadero ejército de ocupación.
La liberación de presos políticos no se ha producido porque, según Marruecos, no existen, simplemente son presos comunes. Hablar de los programas de repatriación, cuando el campamento de refugiados de Tinduf lleva 35 años albergando a muchos miles de saharauis, produce sonrojo. Los miles de ellos que viven en su territorio sufren malos tratos, persecución, cárcel y tortura, como se ha demostrado recientemente. Minurso no ha actuado, y ha consentido los excesos marroquíes.
Resulta demoledor leer el informe del Consejo General de la Abogacía Española sobre los juicios a presos saharauis: «La actuación de la misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) es inexistente. No acude a los juicios. acata calladamente las órdenes de la policía cuando le prohíben acceder a la zona del Tribunal el día del juicio (y en cualquier momento) observa pasivamente las agresiones de la policía marroquí a la población saharaui. Mantiene una actitud de no acción en todo momento».
Pero donde sin duda Minurso ha cosechado el más estrepitoso fracaso ha sido en la organización del referéndum de autodeterminación. Minurso ha sido incapaz de asegurar la realización de un referéndum libre y justo según el mandato de la ONU. Cierto que Marruecos ha boicoteado cualquier iniciativa que no fuera dirigida a la integración del Sáhara, pero eso no debe ser impedimento para que la ONU cumpla y haga cumplir sus propias resoluciones. ¿No hay nadie capaz de obligar a Marruecos a que cumpla con el derecho internacional?

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