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Los falsos curas de Medina manejaron las cuentas de los ancianos tras dejar la residencia

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Los falsos curas de Medina manejaron las cuentas de los ancianos tras dejar la residencia

La jueza envía a prisión al padre Pepe, cabecilla de la trama desarticulada por la Guardia Civil, y deja en libertad con cargos a sus tres supuestos cómplices en la estafa

En Medina Sidonia, un revuelo de cámaras de televisión y medios de comunicación alteró ayer la tranquilidad de este pueblo jandeño. En cada pregunta de los periodistas y en los corrillos de los vecinos en la plaza del Ayuntamiento se repetía un mismo nombre: el del padre Pepe, -como era conocido en el pueblo José H. P-B.-, gerente durante 15 años del geriátrico de El Santísimo en la localidad, y que fue detenido el pasado domingo por agentes de la Guardia Civil dentro de la llamada Operación Obreros, imputado por manejar las cuentas de ahorro de los ancianos del geriátrico para apropiarse de sus pensiones.
Según fuentes de la investigación, el padre Pepe siguió sacando capital de estas cuentas, incluso después de que un juez retirara a los Obreros de la Cruz -la asociación que presidía- la gerencia de la residencia geriátrica, el pasado mayo.
La estafa económica no era la única mentira que había mantenido el padre Pepe en Medina, ya que en realidad ni siquiera era sacerdote. Nunca había sido consagrado, aunque vestía hábitos de monje y utilizaba el sobrenombre de padre tanto entre los vecinos de la localidad como entre sus clientes de la residencia.
Enviado a Puerto II
No fue el único que fingía ser religioso: en la operación de la Guardia Civil han caído otros dos miembros de la organización benéfica que se hacían llamar como monjes -el hermano Guillermo y el hermano Paco-, aparte de un vecino de Medina -Manuel M. V. M.- que trabajó como contable de la residencia durante la gerencia del falso cura.
Estos tres últimos imputados, sin embargo, han sido puestos en libertad con cargos por la jueza de Instrucción Número 1 de Chiclana -que dirige la investigación-, después de que les tomase declaración en la tarde del martes. El padre Pepe, en cambio, fue enviado a la cárcel de Puerto II en calidad de preso preventivo.
Cabe recordar que la imputación que pesa sobre el falso cura es de estafa y no de robo, ya que el padre Pepe consiguió la autorización escrita de los ancianos para manejar sus cuentas de ahorro sin levantar sospechas, argumentando que ellos no eran capaces por ser muchos disminuidos psíquicos y físicos. Fuentes de la investigación sospechan, que algunos de los permisos puedan ser incluso falsos, a veces firmados sólo con las huellas dactilares de los ancianos.
José H. P-B. se hizo así con más de 150.000 euros en cinco años, estafando supuestamente a 40 clientes de El Santísimo. Aunque se investiga que la cantidad llegue a ser millonaria, pues la residencia existe desde hace casi 15 años.
Con todo, el padre Pepe no sólo utilizaba la residencia para sus negocios. Ya que habría obtenido presuntamente parte de las pensiones incluso cuando la asociación Obreros de la Cruz -que presidía- ya no gestionaba el geriátrico. Ya que un juez había ordenado en mayo su desalojo de El Santísimo.
Hacía casi 15 años que el José H. y sus «hermanos» dirigían la residencia a través de la asociación católica Obreros de la Cruz, fundada por su presidente en 1995. Una vecina de Medina les había dejado en herencia la finca del Santísimo para que fundara una entidad de ayuda a los necesitados. Y en aquel campo fue creciendo la residencia y sus edificios: casi un pueblo dentro del pueblo, con sus propias calles y plazas. Sin embargo, las deudas y las denuncias de impago empezaron a acuciar hace años a José H. P-B., y éste para zafarse de ellas vendió la residencia a la empresa cordobesa Camelot Center, manteniendo la gerencia del geriátrico.
Los nuevos dueños, sin embargo, denunciaron la mala gestión del falso cura. Y el juez dejó la residencia en manos de la asociación Mensajeros de la Paz, que lleva ahora las riendas de la empresa.
Antecedentes penales
No fue el primer encontronazo que el padre Pepe tuvo con la Justicia, ya que en 2002 fue detenido junto al hermano Guillermo por una denuncia de abusos sexuales a dos menores. Aunque el caso se archivó. Fue a partir de entonces cuando las sospechas empezaron a rondar al que hasta ahora había sido un benefactor de Medina. Acuciaron los rumores de que los ancianos pasaban hambre e incluso de la doble vida del padre Pepe. «Sabíamos que algo raro había», comentaba ayer una vecina de Medina, que mostraba la indignación general que recorre todo el pueblo. «Si la mujer que les cedió la finca levantara la cabeza, se volvía a morir al ver lo que han hecho», aseguraba por su parte Pedro, otro vecino.
El padre Pepe no sólo erigió en estos años el geriátrico, sino también un emporio de empresas de diversa índole. En la Operación Obreros, la Guardia Civil investiga de hecho si parte del capital extraído de las cuentas de ahorro pudo ser desviado a estos negocios, que van desde una empresa hotelera - Hoteles Patri S. L.-, a una fábrica de pasteles de Medina, una granja avícola, restaurantes y salas de fiesta, no sólo en la provincia de Cádiz, sino también en Madrid, Toledo, y Málaga. Entre unas y otras, el falso sacerdote daba empleo a casi un centenar de personas, lo que mantenía su imagen de benefactor. Pero, como ocurrió con El Santísimo, la mayoría de las empresas cerraron.
En Málaga, el padre Pepe dirigía también otra residencia geriátrica -la Carlos I- en la ciudad de Torremolinos, que no ha entrado en la investigación de la Guardia Civil de Cádiz.
Los falsos curas de Medina manejaron las cuentas de los ancianos tras dejar la residencia
Las cámaras de televisión tomaron ayer Medina Sidonia. /A. ROMERO
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