Tribunales

Arranca el juicio por el «Auschwitz» de las mascotas

Piden cuatro años de cárcel para la presidenta de una protectora por el sacrificio «masivo» y «agónico» de casi 2.200 animales

Un agente cuenta los cuerpos de animales hallados en neveras
Un agente cuenta los cuerpos de animales hallados en neveras - ABC

Cuatro años de cárcel es la petición que la Fiscalía realiza para la presidenta de la protectora la Parque Animal de Torremolinos y que este martes afronta su primera jornada de juicio por supuestamente «exterminar» a casi 2.200 animales a los que sacrificó provocándoles «una lenta y dolorosa agonía».

Junto a C.M, la principal imputada, se sientan en el banquillo de los acusados unote sus empleados en calidad de cooperador necesario. A ambos se le imputan inicialmente delitos continuados de maltrato animal e intrusismo profesional, cargos a los que en el caso de la mujer se le suma el de falsedad en documento oficial cometido por un particular.

Los hechos que ahora se enjuician se remontan a 2006, cuando investigadores del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil culminaban una laboriosa investigación que puso de relieve las presuntas barbaridades a las que eran sometidos los animales recogidos por esta protectora en el municipio torremolinense

Según el escrito del Ministerio Público, así como el realizado por los representantes legales de la asociación El Refugio, que ejerce la acusación particular desde principios del año 2008 y al menos hasta el 8 de octubre de 2010, los acusados «han venido supuestamente sacrificando animales domésticos de los recogidos en  la asociación, de forma masiva e injustificada, con la exclusiva finalidad supuestamente de reducir los costes y dedicar las instalaciones con preferencia a los fines privados (de pago)».

Estos sacrificios «masivos» supuestamente los llevaban a cabo los propios acusados, «sin control veterinario de ninguna clase, administrando la acusada de su propia mano, los productos eutanásicos  los animales, sin tener los conocimientos veterinarios precisos para ello, supuestamente suministrando dosis del producto por debajo de lo indicado en el prospecto, pero suficiente para producir la muerte e inyectando los productos de forma inexperta, por vía distinta a la intravenosa, como viene prescrito, y sin sedación previa».

Las pesquisas concluyeron que se sometía a los animales a «una lenta y dolorosa agonía, totalmente injustificada y supuestamente conocida por los acusados, pues se retorcían de dolor a su vista durante horas».

Estas «auténticas sesiones de exterminio» se realizaban sobre animales normalmente sanos, jóvenes en muchas de las ocasiones, algunos de ellos entregados en el centro tan solo días -incluso horas- antes y sin que hubiese causa que justificase su muerte, salvo la falta de espacio y la prioridad que la acusada le daba a sus fines privados, según la acusación pública.

Fueron muchos los ciudadanos que tuvieron conocimiento por la prensa de lo que presuntamente ocurría en Parque Animal y fue tal la conmoción que creó este caso, que se creó una plataforma de afectados.

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